La Asociación del Fútbol Argentino suspendió el fútbol de todas las categorías en todo el país hasta que la Justicia entienda que están dadas todas las condiciones de seguridad para reanudar las competencias, como lo había sugerido el juez Mariano Bergés en la víspera.
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Fue la resultante de un día plagado de reuniones en diversos estamentos, que comenzó con una resolución de la provincia de Buenos Aires que determinó formar un cuerpo de asesores para sustentar el trabajo del director de Seguridad Deportiva provincial, Mario Gallina.
Sin embargo, la más importante se llevó a cabo en la Secretaría de Justicia y Derechos Humanos, donde el secretario de Seguridad Deportiva, Javier Castrilli, recibió a dirigentes de AFA, con la asistencia de Julio Grondona, José Luis Meizner (secretario) y Raúl Gámez (presidente de Vélez), donde este último presentó un proyecto que quedó en estudio.
Castrilli, cuando se presentó-ante la prensa, anunció que se convino un compás de espera hasta dentro de siete días para una nueva reunión, cambiar ideas y modificar reglamentos. Ante esta alternativa, Grondona se dirigió a la Asociación del Fútbol Argentino y, luego de realizar una pequeña reunión de Comité Ejecutivo, se resolvió suspender la actividad para este fin de semana.
Mientras tanto, el juez Mariano Bergés rechazó un pedido de excarcelación de una decena de hinchas de Chacarita, de los cuales para ocho de ellos se cursó pedido de captura. Hasta el momento, sólo uno de ellos fue apresado. Se trata de Gregorio Ferreyra, de 23 años, y reconocido a través de los videos que se encuentran en poder de la Justicia.
La causa que lleva el juez Bergés contempla los delitos de «asociación ilícita e intento de asesinato» y se produjo por una denuncia que elevó precisamente Castrilli. El juez trabaja sobre tres hipótesis: 1) se relaciona al titular de Chacarita, José Luis Barrionuevo, como impulsor de los incidentes; 2) planteada por Mauricio Macri, quien señaló que los incidentes fueron provocados para perjudicarlo en sus posibilidades en las elecciones capitalinas del próximo domingo; y 3) tal vez la más grave, que la Policía Federal habría dejado una «zona liberada» y en cierta forma esa acción permitió que los incidentes se produjeran con la intención de perjudicar a Castrilli.
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