6 de marzo 2002 - 00:00

Sigue el fútbol, con promesa de agravar penas para violentos

La gente del gobierno, obviamente con Eduardo Duhalde a la cabeza, se dio cuenta de que la violencia se esconde detrás del fútbol, que aprovecha de circunstancias óptimas para hacerse sentir, pero que se encuentra enquistada en la sociedad. No todos los casos son iguales, aunque habrá que coincidir en que todas terminan con el mismo saldo, refriegas, heridos y muertos.

Lo que sucedió el último fin de semana en cinco estadios podría decirse que colmó el vaso. Sin embargo, como en innumerables oportunidades, se tomó por el camino más corto: la solución de tipo político. A pesar de lo que pueda transmitirse de algunas declaraciones y situaciones que hasta parecen jocosas en medio de tanto drama (ver aparte).

Sin ir demasiado lejos, en el partido del pasado domingo entre River y Nueva Chicago, la novedad fue que la emboscada terminaron por darla los muchachos de Mataderos a los «borrachos del tablón» riverplatense (a pesar de que se diga lo contrario). En tanto, en el partido entre Chacarita y Boca (en San Lorenzo), la gresca se debió a una interna de la hinchada de la gente de San Martín, que terminó en una pulseada con la Policía, para que el partido sea interrumpido. Parece ser que Madorrán lo sabía e hizo lo imposible para que llegue a su fin. Lo consiguió y fue para el aplauso.

Sin embargo, todo siguió siendo un «piripipí». Por ejemplo, el concejal radical Christian Caram pidió que el cuerpo legislativo del Gobierno de la Ciudad procediera a «suspender el fútbol». Criteriosamente, sus colegas de bancada rechazaron la ponencia, a la que también adhirió el jefe comunal, Aníbal Ibarra. Como si la violencia fuera sólo de incumbencia del ámbito capitalino.

Por otro lado, el secretario de Turismo y Deportes, Daniel Scioli, anunció que se exigirá a la Asociación del Fútbol Argentino la «aplicación inflexible» del reglamento de seguridad y a la Justicia, hacer efectivas las penas a los responsables de los incidentes. En verdad, declaraciones anteriores señalaban que «de seguir así debía pararse el fútbol» y ahora todo se arregla «con penas más rigurosas», que difícilmente puedan votarse esta misma semana por ambas cámaras, como dicen.

• Reflexiones

Además, caben dos reflexiones: hace unos días la Secretaría que encabeza Scioli nombró al doctor Néstor García Cuerva para que imponga las penas que los dirigentes se niegan a aplicar (por ejemplo, la desafiliación con descuento de puntos), pero el nominado, en un reportaje periodístico -también de hace días-, manifestó que su accionar recién tendrá aplicación efectiva dentro de dos años.

Si se le pide al ministro Jorge Vanossi que la «Justicia actúe con todo rigor», habrá que pensar que hasta ahora no lo hizo. A pesar de que habrá que darles la derecha a los que acusan con el dedo que varios clubes fueron obligados a colocar circuitos cerrados de televisión, precisamente para detectar delincuentes, y esas películas, una vez terminados los partidos, parece que son archivadas. No se entiende cómo es posible que siempre se trate del mismo grupo de inadaptados y que nadie sepa de quién se trata.

Lo cierto es que se envió al Congreso un nuevo proyecto de ley que «eleva las penas de los delitos y crea la figura por 'odio deportivo', estableciendo prisión perpetua para quien lo cometa». No está mal, pero es imperioso que se apliquen «y con todo su rigor» las leyes que actualmente existen. ¿Que hay penas menores? Es cierto, pero en la actualidad no se aplica ninguna.

Ayer se reunieron los ministros Gabrielli, Vanossi, Capitanich, el secretario de Seguridad, Juan José Alvarez, sin concurrencia de gente del fútbol. En otra mesa se sentaron Aguilar (River), Domínguez (de Gimnasia, por AFA), Tito Guerra (Nueva Chicago) y Caprioti (Chacarita). Lo único que se rescató es que hay tanta inquietud como temor, que todos coinciden en que algo hay que hacer, que la Policía debe ser parte importante de estos operativos... que el domingo juegan Boca y River, y ya se pidieron 1.500 agentes para cuidar estadio y adyacencias.

Macri sostiene que si se para el fútbol, habrá que cerrar cines, restoranes, bancos, etc. tros reflotaron la idea de mantener a todos los asistentes sentados, el ex Vélez Raúl Gamez sigue con su idea de que sólo asistan los hinchas del equipo local, se asegura que 90% de los dirigentes está amenazado. El problema, es complejo, pero se puede. No hay que bajar los brazos.

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