El nucleamiento de los 14 clubes más importantes de Europa y que son los que componen la Unión Europea de Clubes, llegó a un acuerdo generalizado para elevar un pedido conjunto a la FIFA para retacear la entrega de jugadores seleccionados cuando son requeridos por sus respectivos países.
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Es un tema que se viene arrastrando desde hace algún tiempo, precisamente desde cuando los europeos pidieron que las eliminatorias mundialistas se realicen en dos zonas de cinco equipos, porque les permite disminuir de 18 fechas a sólo diez partidos, utilizando en este caso las «fechas FIFA» que son precisamente los días estipulados por Europa para que no se jueguen partidos de campeonato.
Nadie puede discutir que tienen una parte de razón, pero apenas una parcela nada más. Habrá que darles la derecha cuando sostienen que los clubes hacen grandes esfuerzos económicos para tener en sus plantillas jugadores a los que les pagan importantes sueldos y primas, como para no contar con ellos durante el campeonato. Un caso testigo pasó a ser el de Roberto Ayala, que jugó la Copa América, luego los Juegos Olímpicos y volvió al Valencia lesionado.
Sin embargo, también es cierto que esos clubes saben de antemano cuáles son las reglas contractuales de los pases o, mejor dicho, las reglas de juego, cuando se especifica en qué casos deben ser puestos a disposición de los cuerpos técnicos de los clubes. Simplemente, porque compran «jugadores consagrados». Más, sin ir muy lejos, en el mismo club español hay un argentino Aimar, que cuando lo contrataron ya integraba la Selección nacional y, como es obvio, no sólo resulta necesario en las eliminatorias sudamericanas, sino que se podría decir -hoy en día-que es indiscutible en el puesto de armador o enlace del equipo que dirige Bielsa.
La posición de Julio Grondona es hacer una reunión plenaria entre todas las confederaciones y llegar a un acuerdo conjunto sobre este tema. ¿Qué quiere decir esto?: ceder en algunos requerimientos y ser inflexibles en otros, pero luego de un análisis serio. Por ejemplo, en el primero de los casos, podrá entenderse que las eliminatorias para 2010 puedan concretarse en dos grupos, pero habrá que señalar que la Conmebol debe resignar -de su parte-una importante fuente de ingresos, más allá de que los enfrentamientos pierdan gran parte de su atractivo actual.
La arremetida de los clubes de Europa viene revestida de una amenaza concreta: exigir altísimos seguros por cada uno de los jugadores cedidos, algo que colacionaría con lo escrito y exigido al momento de concretarse pases a clubes extranjeros. Por lo tanto, también en Europa saben que será mejor comenzar una larga ronda de conversaciones para que los estrados judiciales no se llenen de carpetas, algo que, por otra parte, les produce alergia a los componentes de FIFA.
Según se asegura, caminos de solución hay...: no permitir más de dos amistosos de selecciones al año, tratar de consensuar fechas para la realización de partidos eliminatorios, acortar los días en que esos jugadores se encuentren a disposición de los cuerpos técnicos. Los sudamericanos entienden que, al jugar dos fechas con tres días de diferencia, ya dieron un paso importante. «Más no se puede hacer, aunque el desgaste del viaje es inevitable», dicen. Una película que recién comienza.
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