21 de noviembre 2012 - 14:34

Tras una agónica remontada, Argentina no pudo en los penales

Argentina venció a Brasil pero cayó en los penales.
Argentina venció a Brasil pero cayó en los penales.
Parece injusto y deja la sensación de quedarse con las manos vacías cuando la Copa estaba cerca. Argentina perdió el Superclásico de las Américas frente a Brasil por penales 4-3, luego de llevarse una victoria por 2-1 en el último minuto del partido. El encuentro hasta los últimos 10 minutos fue muy chato y deslucido, hasta que el penal de Ignacio Scocco le dio un giro por completo: tres goles, emociones por doquier y penales, que lamentablemente fueron esquivos para los albicelestes.

El conjunto argentino comenzó el encuentro muy replegado, con una línea de cinco defensores bien definida, que se juntaba con los volantes y delanteros para presionar todos juntos y ahogar lo más rápido posible las intenciones brasileñas de manejar la pelota. Los dirigidos por Mano Menezes, en cambio, buscaron dominar la pelota desde un primer momento, tratando de ser más verticales, aunque eran muy desprolijos a la hora de dar el último toque, quedando los avances en la nada.

De la mano de Walter Montillo y Francisco Cerro, el equipo dirigido por Alejandro Sabella comenzó a crecer a fuerza de toques. A eso se le sumaba que Hernán Barcos salía del área para pivotear y Leonel Vangioni que se mostraba como una clara opción por la banda izquierda. Sin embargo, le costaba mucho generar oportunidades de gol, lo que era aprovechado por Brasil con toda la velocidad de Neymar para salir de contra, quien intentaba lucirse con su exquisito dominio, pero siempre hacía una de más.

La primera jugada clara de gol del partido llegó a los 24 minutos, cuando el "Burrito" Martínez enganchó un centro de tijera que salió muy cerca del segundo palo de Cavalieri, que sólo le quedaba como opción ver cómo la pelota se perdía besando el poste. Luego tuvo una Neymar, que quedó mano a mano con Agustín Orión e intentó tirarle un "globito", pero la pelota se le fue muy alta.

El primer tiempo terminó siendo entretenido, aunque se murió en intenciones. En la segunda parte los jugadores albicelestes debían ser más agresivos si querían dar vuelta la serie. Cuando los equipos todavía se estaban acomodando, Martínez tuvo un mano a mano inmejorable, pero no pudo dominar un excelente pase de Montillo y la pelota terminó durmiendo en las manos del arquero, que estaba muy atento.

Más allá del arranque, la pintura de la segunda mitad era similar a la de la primera, aunque con menos precisión a la hora de crear juego en la mitad de cancha, lo que bajó drásticamente el nivel del juego. La Selección intentó acelerar el paso, pero muy falto de creatividad para abrir la defensa brasileña y cometiendo demasiados errores en la salida.

Viendo el panorama, Sabella movió el tablero con el ingreso de Ignacio Scocco por Barcos, hombre que tal vez no fue importante para modificar la estructura del equipo, pero si para definirlo a favor de la albiceleste cuando la contienda agonizaba.

Los últimos minutos de partido fueron frenéticos, de otro partido. Faltando diez, una contra letal magistralmente manejada por Montillo puso a Martínez de cara el gol, obligando la defensa brasileña a cometerle penal. Scocco fue el encargado de cambiarlo por gol y poner el 1-0, desatando el delirio del público que hasta ese momento se encontraba en silencio.

Sin embargo, la alegría duraría muy poco. Luego de una serie de rebotes fortuitos dentro del área el balón le quedó a Fred en el segundo palo, quien con una pifia descolocó a Orión, dejándolo sin reacción ante una pelota que ingresaba mansamente por el medio del arco. El 1-1 se ajustaba mejor al contexto del partido y parecía sentenciar la historia.

Pero el fútbol tiene esas cosas que lo hacen único e impredecible. Minuto 44, Montillo, la figura del partido, picó al vacío, apiló a tres rivales, y cuando parecía que iba a desperdiciar la oportunidad casi trastabillándose, le abrió la pelota a Scocco para que marque el 2-1 y mandara la definición de el "Superclásico de las Américas" a los penales.

La serie comenzó muy desfavorable para los albicelestes, quienes arrancaron 0-2 abajo por los yerros de Martínez y Montillo. Luego, convertiría Domínguez y erraría Carlinhos, poniendo a la Argentina a tiro nuevamente. Sin embargo, Brasil no volvió a errar y se llevó Copa nuevamente a su casa, luego de imponerse por 4-3.

Como positivo queda la gran reacción argentina en los últimos diez minutos, que la llevaron a estirar la definición a los penales. Como negativo, se puede ver un planteo timorato, con el cual se desperdiciaron 80 minutos de juego cuando era necesario revertir la serie.

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