11 de noviembre 2002 - 00:00

Triunfo de Boca que tiene un claro color de esperanza

Boca sigue soñand o. Sabe que el camino aún es difícil, pero también sabe que para fomentar esta ilusión tiene que ganar todos los partidos y por ahora está cumpliendo. Arsenal fue un rival muy difícil. Por momentos inclusive- jugó mejor que Boca y la prueba está en que Abbondanzieri tuvo tanto o más trabajo como su colega Limia.

Boca mostró, otra vez, como arma fundamental a MarceloDelgado. Un delantero que está pasando por un momento futbolístico de alto nivel y no sólo marcó el único gol (estupenda ejecución de un tiro libre), sino que fue el que más complicó a una defensa firme y sólida en su estructura. Esta actuación individual y la presión que ejercieron sus mediocampistas de marca (Cascini y Battaglia), aunque a veces se excedieron con alguna pierna fuerte, alcanzaron para lograr un triunfo ajustado.

Arsenal fue un equipo inteligente. Bien plantado por Jorge Burruchaga. Con una defensa segura, que era complementada por dos mediocampistas de marca que hacían «el trabajo sucio» facilitándoles la tarea a los de la última línea. Dos carrileros abiertos por los costados para atacar y defender, mientras que adelante la habilidad de Silvio González y la potencia de Mauricio Piersimone, terminaban por dibujar a este conjunto armónico y bien estructurado.

El gol de Delgado le permitió a Boca tranquilizarse e intentar hacer correr la pelota con cierta fluidez por el terreno, sin apresurarse, para buscar el mejor destino para cada posibilidad que se presentaba. En los primeros treinta minutos Boca fue superior y -además del gol- creó cinco situaciones claras para ampliar el marcador. Después
empezó a equivocarse en los pases y a dividir la pelota. Una circunstancia que -también- fue mérito de Arsenal porque empezaron a presionar en la mitad de
la cancha y a ganar la posesión del balón.

Fue cuando el juego se emparejó y por dos veces Piersimone estuvo a punto de alcanzar la igualdad. Con el correr de los minutos la paridad siguió siendo el sino del encuentro, que mantuvo su interés justamente por esa razón. Tanto que, en cualquier momento, podía aumentar Boca o empatar Arsenal.

Abbondanzieri tuvo que esforzarse ante los desbordes de Silvio González. Limia, por el otro lado, tuvo sus revolcones ante remates de Tévez, Delgado y Guillermo Barros Schelotto.

El fuerte viento también fue protagonista. En el primer tiempo favoreció a Boca, como consecuencia de que (en el único gol) el tiro libre de Marcelo Delgado tomó una velocidad inusitada. En el segundo lo tuvo a favor Arsenal, pero no lo aprovechó en la misma medida. Sus mediocampistas se olvidaron de pegarle de media distancia y facilitaron la tarea del arquero de Boca. Finalmente, terminaron tirando centros que perdían precisión justamente por el viento. En tanto, Boca se encontraba con el inconveniente de que la pelota volvía a su campo muy rápido y había que tratar de jugarla siempre a ras del piso, porque si la levantaban era imposible darle destino cierto.

Lo más importante para Boca fueron los tres puntos que lo vuelven a acercar a diente.

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