La Selección mostró «más de lo mismo» y terminó perdiendo ante Colombia tras una actuación verdaderamente alarmante, por lo pobre, lo insípido y anodino del juego. Fue un equipo previsible, sin cambio de ritmo ni recursos ofensivos y con el agravante de la agresividad de los jugadores que produjo la justa expulsión de D'Alessandro y pudo producir algunas más. Fue como si la inseguridad que trasunta su técnico Marcelo Bielsa se contagiara a sus dirigidos y por esa circunstancia hubo muchos más nervios que los habituales, mucho más si se tiene en cuenta que era un partido amistoso.
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El equipo no tuvo «volumen de juego» y confundió la forma de atacar, tirándoles centros a los pequeños Mauro Rosales y Saviola cuando se sabe que Orozco y Dinas son mucho más altos. Colombia no jugó mucho mejor que Argentina. Consiguió el primer gol en su mejor jugada colectiva y después retrasó sus líneas para jugar de contraataque.
En consecuencia, el espectáculo fue muy pobre porque la Selección argentina nunca aprovechó el terreno que le dejaba el rival y se notó en demasía la falta de un mediocampista central con oficio, porque aunque Coloccini se esforzó por jugar en ese lugar, demostró que no tienevelocidad ni capacidad a la hora de distribuir la pelota. Con la expulsión de D'Alessandro y los cambios que sirvieron más para desarmar que para armar -sobre todo el inentendible de Mariano González por Quiroga-, Colombia encontró los espacios para su contraataque y Herrera marcó el segundo gol. A la postre, esos goles resultaron escasos; pudieron ser -sobre el final-algunos más.
La Selección tuvo una actuación preocupante, que prueba la improvisación con que se fue a jugar este partido amistoso donde se llevaron sólo 15 profesionales y se completó el banco -incluido el arquero suplente- con juveniles que aún no hicieron su debut en primera.
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