Un buen esquiador no necesariamente precisa de una pista de esquí para demostrar sus habilidades deportivas. Esto quedó demostrado aquí, cuando un edificio abandonado sirvió de locación para sus impresionantes movimientos.
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Entre los cinco pisos del lugar, el deportista llevó a cabo una carrera donde sorteó como obstáculo cada curva y cada pasillo. Finalmente salió al exterior y se encontró con más nieve saltando desde la ventana de un primer piso.
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