Unión empañó el regreso de Riquelme con un mazazo en la Boca

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Unión de Santa Fe, último en la tabla de promedios y con una racha a cuestas de 26 encuentros sin conocer la victoria, superó como visitante a Boca Juniors, por 3-1, en el partido que ambos celebraron en la Bombonera y que marcó el regreso a la actividad de Juan Román Riquelme.

Damián Lizio, Bruno Bianchi y Pablo Magnín marcaron los tantos del conjunto santafesino.

Por su lado, el uruguayo Santiago Silva descontó para el conjunto de Carlos Bianchi, que perdió por segunda vez consecutiva en el certamen, luego del 0-2 de la semana pasada con All Boys, en Floresta.

Cuando el retorno del ídolo máximo de la entidad de la Ribera parecía enmarcar la fiesta, Unión, que atravesaba una crisis de resultados que parecía no tener fin, se llevó un triunfo valioso y merecido.

El equipo conducido por Facundo Sava se impuso desde el arranque y golpeó de movida, con una perfecta definición de Lizio a los 26 minutos, quien elevó la pelota por encima de la cabeza de Agustín Orión, tras una muy buena pared con Andrés Franzoia, el otro delantero que provocó estragos en una endeble defensa local.

Pero Unión estaba dispuesto a seguir atacando y así continuó lastimando. Un remate ajustado de Bianchi a los 34 significó el segundo gol santafesino y las muecas de incredulidad se tornaron en fastidio en la mayoría de los rostros de los simpatizantes locales.

Inclusive, la diferencia en ese primer segmento pudo haber sido mayor, pues el árbitro Néstor Pitana, a instancias del juez de línea Rubén Bustos, invalidó incorrectamente una conquista que había convertido Franzoia, cuando el partido estaba 0-0.

Con agresividad y dinámica en la mitad de la cancha y rapidez para transitar los últimos metros de la cancha, el conjunto santafesino le dio una verdadera lección al fondo local, en donde los desacoples entre Matías Caruzzo y Guillermo Burdisso se hicieron notorios.

La franja derecha de la defensa local también fue una invitación para el conjunto visitante, debido a que el uruguayo Emiliano Albín otorgó todo tipo de ventajas.

Y Boca, como ocurrió muchas veces, dependió casi en exclusiva de la capacidad de un Riquelme, que volvió a tomar contacto con el balón, en forma oficial, después de ocho meses.

El estratega fue de menor a mayor y jugó los 90 minutos, cuando la prudencia hubiese recomendado, tal vez, otra cosa.

Pero Riquelme, con buena compañía de Cristian Erbes en la mitad de la cancha, no pudo erigirse en el eje del circuito futbolístico de su equipo.

Apenas comenzada la segunda parte (ya había ocurrido en el primer período con un disparo cruzado que salió apenas afuera), Riquelme mostró sus credenciales y remató alto, originando una de las pocas chances que Boca tuvo para descontar.

En una contra, a los 15, Unión liquidó el pleito, con un remate de Franzoia, que pegó en la base del poste y con un Magnín que impactó para poner una distancia inimaginable pero por demás merecida.

Boca, con el empuje del pibe Sebastián Palacios y la voluntad de Erbes siguió insistiendo y llegó al descuento por intermedio de Silva a un minuto del final. Pero la película ya tenía un desenlace color rojo y blanco.

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