Cómo educar y hacer deporte en tiempos de pandemia: la difícil realidad de la Villa 31 contada desde adentro

Deportes

Mónica Santino, entrenadora de fútbol femenino en un club de la Villa 31, habló con Ámbito para desnudar la realidad que viven sus jugadoras y la gente del barrio en un momento tan difícil y particular como lo es esta pandemia. En esa línea, nos contó cómo se retroalimentan ella como maestra y las chicas como alumnas que quieren aprender.

Mónica Santino es una exjugadora y actual directora técnica de fútbol femenino en el Club La Nuestra de la Villa 31. Tan destacada es su trayectoria que la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires la nombró "personalidad destacada del deporte en la Ciudad de Buenos Aires por su trayectoria en el mundo del fútbol femenino", siendo la primera mujer del mundo del fútbol que recibe esa distinción por parte de una legislatura.

En una charla con Ambito, Santino abordó los temas relacionados a las consecuencias que dejó esta pandemia de coronavirus, dando detalles de cómo las afectó tanto en el plano deportivo como en el social y qué hacen para sobreponerse a las adversidades.

“La pandemia lo que hizo fue sacarnos de la cancha y dejar de comunicarnos con la pelota. Como somos un proyecto atravesado por la educación popular, que es el encuentro, el abrazo, el estar a la par, al principio fue un problema”, arrancó Mónica. ”Y luego nos llevó puestas la crisis sanitaria y social en la Villa 31, como en todos los barrios populares de la Ciudad. La falta de agua potable, el poco espacio en las viviendas eran todas condiciones para contagiarse, que fue lo que ocurrió. Más de 60% de la población del barrio pasó por el coronavirus”, agregó, marcando lo grave que fue y es la situación y el abandono que tienen por parte de las autoridades porteñas.

"Transformarnos de un proyecto deportivo popular, una organización que trabajaba con el fútbol y la perspectiva de género en el deporte a una organización que asiste. Entonces encaramos una gran campaña de donaciones y desde el mes de mayo estamos asistiendo a 80 familias con artículos de limpieza y alimentos. Vamos una vez por semana al barrio a entregar estas cosas, cuidando todas las normas”, contó Santino sobre la situación de la Villa 31, situada en Retiro, a lo largo de estos meses.

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Una maestra que enseña y aprende todos los días, aún en tiempos de pandemia

Puede que Mónica Santino no tenga un título docente, pero su trayectoria y experiencia de vida la nutrió para asumir ese rol, ya que así la ven sus jugadoras. A partir del respeto y la dedicación, se generó un ambiente excepcional en el club La Nuestra donde todas se retroalimentan.

“Las pibas en el barrio nos enseñan a nosotras permanentemente. Digamos, nosotras (por ella y su cuerpo técnico de 10 mujeres) tenemos muy en claro que no vamos a hacer asistencia y caridad al barrio, entonces el mensaje nos lo dan todo el tiempo ellas a mí y a mis compañeras”, aseguró la entrenadora que sueña con el día en que se puedan volver a ver las caras: ”Lo único que pienso es cuando nos vamos a poder reencontrar y abrazarnos en la cancha de nuevo”.

“Para todas las pibas y pibes del barrio es muy duro sostener el aislamiento social. Estamos atravesando esto con la consistencia de la grupalidad, porque hace 13 años estamos en la Villa 31. Nuestra relación es sólida, fuerte y está construida en vínculos armados por el futbol, que como deporte colectivo nos enseñó muy bien que nadie se salva solo. Ese es nuestro mayor aprendizaje”, destacó Santino.

Llegado este punto, Mónica hizo una profunda reflexión sobre lo vivido y lo que está por venir: “Veo mucha inconsciencia social con respecto a esta enfermedad, esto de que a veces las pestes sacan las miserias de las almas. Lo que pienso es en la enormidad de las almas de la villa para enfrentar la adversidad y resistir. Lo único que he hecho en estos años es aprender de esas pibas y de ese barrio. Y espero que podamos seguir ese camino de libertad y aprendizaje que iniciamos todas juntas allá por noviembre de 2007”.

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El reconocimiento a sus maestros y referentes que la marcaron para siempre

Por otro lado, Mónica Santino le dedicó unas sentidas palabras a todos aquellos que la formaron y la ayudaron a ser quien es hoy. El respeto, la dedicación y el ser agradecido, una simple fórmula del éxito.

“En el fútbol mi gran maestro fue Christian Lovrincevich, el técnico que tuve en AFA, cuando tuve la suerte de jugar en All Boys a mediados de los '90. Nos tomó en serio, nos trató como profesionales a ese grupo de compañeras. Nos entrenaba de verdad, no así nomás. Me convenció que tenía que jugar de volante central y después me convenció que tenía que ser directora técnica. Le debo gran parte de mi formación”, comenzó.

“También tuve enormes maestras y maestros en el colegio y luego cuando estudié periodismo deportivo en TEA; como Ariel Scher, Alejandro Fabbri, Juan José Pano y Eduardo Rafael que me enseñaron a usar la palabra”, reconoció Santino.

“En la Comunidad Homosexual Argentina (donde llegó a ser Presidente, entre 1994 y 1996), en el momento que milité en la CHA, tuve compañeros que me enseñaron a ver la política como un arte, como una posibilidad de encuentro y me hicieron sacar el miedo a expresarme públicamente”, concluyó quien es indiscutidamente una de las máximas referentes del fútbol femenino en la Argentina.

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