25 de diciembre 2000 - 00:00

Wolkowyski y Sánchez, en sinuoso camino de la NBA

Wolkowyski y Sánchez, en sinuoso camino de la NBA
Del calor argentino a la nieve estadounidense, de los petardos y Papá Noel a los trineos de Santa Claus, es la nueva realidad que están viviendo Rubén Wolkowyski y Juan Ignacio «Pepe» Sánchez, que en este año que se despide, se transformaron en una obsesión: la NBA, el basquetbol más poderoso del mundo.

Poco menos de dos meses hace que la Argentina inscribió por primera vez su nombre en los libros de esta versión de la NBA y Wolkowyski y Sánchez son los grandes responsables.

Para el pivot del Chaco es todo muy diferente. Acostumbrado a los recesos de la Liga Nacional para aprovechar unos días con la familia, hoy Wolkowyski vive una historia que hace un año ni se imaginaba. Está en Seattle, rodeado de nieve y pensando en partidos, viajes y entrenamientos. La NBA no detiene su impresionante circo y el ex Estudiantes de Olavarría sabe que debe luchar cada segundo para ganarse un lugar en la cancha. El fin de año encuentra a «Big Rub» -como llaman al 45 de los Sonics-en un momento complicado porque no goza de la confianza de Nate McMillan, el técnico del equipo. Wolkowyski empezó la temporada como sexto hombre, con toda la confianza del anterior entrenador, Paul Westphal, y con muchos minutos en cancha. Sin embargo, Seattle arrancó mal, se acumularon derrotas y llegó el cambio de entrenador, una mala noticia para el argentino. Seattle ha mejorado su campaña y Wolkowyski aún espera turno en el banco de suplentes. No obstante, sabe que la temporada es larga y muy dura, mientras tanto -con paciencia-aguarda una nueva oportunidad para demostrar sus condiciones.

Para «Pepe» Sánchez la historia es diferente. Hace cinco años que está acostumbrado a vivir muy lejos de su Bahía Blanca y muchas veces soñó con una Navidad en Philadelphia.

Sánchez goza de buena salud en los Sixers y disfruta de la gran campaña del equipo que comanda dentro del rectángulo de juego la estrella Allen Iverson.

El base argentino entró a última hora en la NBA y parecía que su destino era estar entre los 15, es decir ni siquiera entrar a la cancha entre los 12 que acompañan al técnico Larry Brown. Pero Sánchez se vio beneficiado por las lesiones de Speedy Claxton y Eric Snow y quedó. Empezó a tener minutos en cancha y aprovechó cada segundo como el último.

Cumple a la perfección su función y tiene el cariño especial de los hinchas de Philadelphia, que lo reconocen de sus años universitarios en Temple y lo adoptaron como uno de sus favoritos. Por primera vez el básquet argentino tiene su espacio en la NBA. Un sueño hecho realidad, que tiene un camino complicado y lleno de sacrificios. Wolkowyski y Sánchez lo están aprendiendo.

Dejá tu comentario

Te puede interesar