«Ofrecimos hasta comprar el edificio de la Nunciatura, pero no nos respondieron.» La afirmación del empresario Juan Scalesciani sorprendió a más de uno: es que si bien eran conocidas sus dificultades con la representación diplomática del Estado vaticano, no se sabía que hubiera intentado el mecanismo de la adquisición para zanjarlo. «Obviamente, la inversión habría sido mayor, pero también se habría agrandado el proyecto original», agregó.
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Scalesciani presentó ayer en sociedad el proyecto de reforma del Palacio Duhau y la construcción de un hotel de cinco estrellas en el patio trasero del edificio declarado monumento histórico nacional. «Hicimos todo lo posible para satisfacer al nuncio. Incluso descartamos hacer un centro de alta moda en el Palacio, y sí reconvertirlo para que albergue 27 suites, lo hicimos con ese objetivo. Pero desde hace meses no tenemos respuesta de ellos, y por eso decidimos poner manos a la obra», agregó el empresario. Ayer parte de los 1.500 obreros que trabajarán en la construcción del hotel pusieron en marcha las tareas de excavación. Scalesciani se mostró confiado en que «no hay ninguna amenaza en el horizonte que impida el avance de este proyecto, que creemos es fundamental en un momento en que no se invierte demasiado en el país y la desocupación es tan importante».
El hotel se denominará Palacio Duhau Park Hyatt Buenos Aires, tendrá 183 cuartos e insumirá una inversión estimada por Scalesciani «de entre u$s 65 y 70 millones». En esa cifra se incluyen los cerca de u$s 20 millones pagados por El Rosario SA (la empresa «cabeza» del proyecto) a The Exxel Group, anterior propietario del predio. «Los empresarios tenemos la obligación de invertir para poner en marcha esta máquina que es el país y que ha estado parada durante tanto tiempo. No se trata de una gran inversión sino de una pequeña, pero la Argentina necesita muchas inversiones chicas como ésta», se entusiasmó el empresario. Y exhortó al nuncio a «aplicar la caridad cristiana: en un momento en que hay tanta gente desocupada no es bueno tratar de bloquear una obra en base a argumentos poco sólidos». Agregó que no creía que el Vaticano apelara a la Corte Suprema para impedir la construcción del hotel, y reveló que «les ofrecimos de todo: desde hacer una capilla hasta construir un estacionamiento subterráneo del cual 50% de su producido iría a las caridades que ellos determinaran. Pero hasta ahora nos respondieron con el silencio...». En relación con las asociaciones vecinales que también se mostraron contrarias al hotel, reconoció que «es posible que hagan un amparo, pero deberán depositar una fuerte suma en concepto de caución. Y nosotros responderemos con firmeza en sede judicial».
La preocupación por el destino del Palacio Duhau sorprende en un país no demasiado acostumbrado a preservar sus tesoros arquitectónicos y la unidad estilística de sus áreas urbanas. De hecho, Scalesciani dijo que entre los presentes en la reunión de prensa «está un representante de la embajada británica, porque el príncipe Carlos se mostró interesado en saber qué íbamos a hacer con él».
• Detalles
El empresario dijo que el enviado había quedado satisfecho, pero no aclaró si el futuro monarca británico estaba dispuesto a adquirir el Duhau en caso de que las explicaciones no lo hubieran dejado tranquilo. Curiosamente, la arquitecta que diseñó el hotel y la reforma, Gabriela Iglesias es una argentina que reside en Londres desde hace 34 años. La profesional explicó los detalles técnicos de la obra, exhibió el «telón urbano» que lo rodea (edificios sin mayor atractivo que bloquean su vista histórica) y demostró el deterioro en que se encuentra la mansión y dijo que «así como está, cerrado, no le sirve a nadie: debe volver respirar». El Palacio y la torre a construirse estarán unidos por una plaza ascendente que será de libre acceso al público.