10 de julio 2003 - 00:00

¿A qué se llama la tercera via?

¿Camino intermedio entre la vieja socialdemocracia estatista y las políticas de libre mercado? ¿Intervención moderada del Estado para morigerar el impacto de la globalización económica y financiera? ¿Mero "slogan" para recubrir con un barniz de progresismo las políticas liberales clásicas? ¿Acaso un nombre para el pragmatismo liso y llano? La tercera vía, la línea programática del actual progresismo europeo moderado conceptualizada por el sociólogo inglés Anthony Giddens, resulta todavía una idea polémica y elusiva. Para participar de un debate sobre este fenómeno político, el presidente Néstor Kirchner viajará esta noche con destino a Europa. Participará del debate en Londres junto al brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva, el chileno Ricardo Lagos y el británico Tony Blair. Tanto Lula como Lagos se han manejado en el gobierno con parámetros asimilables a los de la tercera vía, en tanto que la orientación definitiva de Kirchner aún deja espacio a las dudas. Las siguientes notas hacen un repaso y una explicación de esa tendencia y aportan valiosas opiniones de especialistas. Veamos.

¿A qué se llama la tercera via?
La tercera vía, tal como se la concibe hoy, surge en la década de los '90 como una reacción al modelo de libre mercado instaurado por Margaret Thatcher en Inglaterra y Ronald Reagan en EE.UU., que desencadenó un fuerte aumento del desempleo en Europa y un incremento en la desigualdad del ingreso en EE.UU. Tony Blair (Inglaterra), Bill Clinton (EE.UU.) y Gerhard Schröder (Alemania) lideraron un movimiento a favor de la reinstauración de aquel Estado de bienestar (Welfare State) gestado en Bretton Woods con el objetivo de proporcionar seguridad, educación, salud y capacitación a las miles de familias y trabajadores destruidos con la Segunda Guerra Mundial.

A ese nuevo movimiento, donde los líderes de esos tres países intentaron delinear la agenda económica y política socialdemocrática del nuevo milenio, es a lo que hoy se le atribuye el rótulo de tercera vía, más allá de que algunos autores remontan su origen a mitad del siglo pasado.

Las bases teóricas de la tercera vía fueron aportadas por el prestigioso sociólogo Anthony Giddens. Tanto Giddens, pensador asociado con la izquierda, como otros autores de raigambre liberal, entendieron que fue el agotamiento de las políticas de la socialdemocracia el que generó el ambiente propicio para la llegada al poder de Thatcher con sus recetas liberales puras.

Y sobre esa base intentaron redelinear a la socialdemocracia y redefinir al nuevo Estado de bienestar, como una síntesis entre el Estado fuerte de los '70, y el Estado privatista y liberal de los '80. A eso se llamó tercera vía. Giddens la define como el programa cabal de modernización de la economía, del sistema político, y del Estado de bienestar.

Tony Blair la define como: un camino de renovación y éxito para la moderna demo-cracia social donde se pretende adoptar los valores esenciales del centro y de la centroizquierda, y aplicarlos a un mundo de cambios económicos y sociales, libre del peso de una ideología obsoleta. Para Giddens no es un intento de ocupar el terreno intermedio entre el socialismo estatista y la filosofía de libre mercado. Se refiere a la estructuración de las doctrinas socialdemócratas para que sean capaces de responder a las revoluciones paralelas de la globalización y la economía de la información.

• La propuesta económica

Desde el punto de vista económico, la tercera vía fue presentada como una alternativa entre el estatismo y el mercado. Su enfoque no encuadra ni en el laisser-faire ni en la intervención estatal, pero sin embargo la tercera vía acepta la victoria de la ley de mercado y en todo caso intenta reducir sus aspectos negativos. Según su definición, la función del gobierno es proteger a la sociedad de las presiones competitivas cada vez más intensas que ocurren por el cambio tecnológico creciente y por la expansión del comercio y del capital, pero a la vez favorecer la estabilidad macroeconómica, desarrollar políticas fiscales y de bienestar que fomenten la independencia, dotar a los ciudadanos de los elementos necesarios para poder trabajar, a través de la educación y la infraestructura, y apoyar a la empresa, especialmente a las industrias del futuro, basadas en el conocimiento. Concretamente, la intervención del Estado en la economía es a través del sistema educativo y el desarrollo de la infraestructura. La educación es una de las principales prioridades ya que conciben que una mejora de la calidad educativa representa la clave para aumentar la competitividad internacional. Por eso se pone énfasis en realizar inversiones desde el Estado para im-pulsar una radical reforma en los centros de enseñanza e inter-venir en aquellas escuelas marcadas por el fracaso escolar.

¿La tercera vía no termina siendo más que un artilugio retórico para lo mismo? Conceptualmente, el término es muy vago y no dice nada con respecto al mercado. Da lugar a que cada uno haga su propia interpretación. Una de las definiciones más ilustrativas de esto la da quizá el reconocido sociólogo norteamericano
James Petras al señalar en uno de sus últimos trabajos: «Más que una ruptura con lo existente, la actual tercera vía re-produce y refuerza las políticas de la vieja derecha, bajo un nuevo barniz ideológico. Hoy día los partidos social-demócratas no son ni sociales ni demócratas. Representan a una nueva y más virulenta derecha capaz de manipular la retórica de la reforma mientras prosiguen una inalterada agenda de libre mercado en favor de los grandes negocios».

Desde la izquierda misma han realizado críticas similares: «Más que una ruptura con lo existente, la tercera vía reproduce y refuerza las políticas liberales de la vieja derecha, es un camino hacia la derecha que le permite innovarse políticamente».

• "Eslogan mediático"

Para el ex presidente espa-ñol Felipe González: «La tercera vía es un eslogan mediático». El filósofo Francis Fukuyama tampoco cree que la tercera vía sea una opción diferente, «es más bien un reempaque atractivamente presentado de algunas ideas conservadores por un grupo de políticos de centroizquierda», dice. El economista Milton Friedman también la critica porque señala que hay cosas que no se pueden realizar a medias, como las privatizaciones, las liberalizaciones, etcétera.

Hasta sus propios exponentes no saben precisar su significado, y sus definiciones suenan vagas e imprecisas.
Massimo D'Alema (ex primer ministro italiano) ha explicado la tercera vía de la siguiente forma: es demostrar que desde el punto de vista del Estado se puede hacer algo para regular los efectos de la globalización. Tony Blair no ha encontrado una explicación mucho más ilustrativa: «Es la reivindicación de la política. Demostrar que desde los gobiernos se puede hacer algo para atenuar algunos efectos de la globalización». Blair hasta llegó a definirla como «es todo lo que dé resultados», lo que confirma la vaguedad del significado de la tercera vía.

Sin embargo, los laboristas dejan claro que tanto la socialdemocracia como el neoliberalismo son variedades del capitalismo, y la tercera vía surge como un intento de morigerar los efectos destructores del tejido social que conlleva la aplicación de un sistema neoliberal.

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