¿A qué se llama la tercera via?
¿Camino intermedio entre la vieja socialdemocracia estatista y las políticas de libre mercado? ¿Intervención moderada del Estado para morigerar el impacto de la globalización económica y financiera? ¿Mero "slogan" para recubrir con un barniz de progresismo las políticas liberales clásicas? ¿Acaso un nombre para el pragmatismo liso y llano? La tercera vía, la línea programática del actual progresismo europeo moderado conceptualizada por el sociólogo inglés Anthony Giddens, resulta todavía una idea polémica y elusiva. Para participar de un debate sobre este fenómeno político, el presidente Néstor Kirchner viajará esta noche con destino a Europa. Participará del debate en Londres junto al brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva, el chileno Ricardo Lagos y el británico Tony Blair. Tanto Lula como Lagos se han manejado en el gobierno con parámetros asimilables a los de la tercera vía, en tanto que la orientación definitiva de Kirchner aún deja espacio a las dudas. Las siguientes notas hacen un repaso y una explicación de esa tendencia y aportan valiosas opiniones de especialistas. Veamos.
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• La propuesta económica
¿La tercera vía no termina siendo más que un artilugio retórico para lo mismo? Conceptualmente, el término es muy vago y no dice nada con respecto al mercado. Da lugar a que cada uno haga su propia interpretación. Una de las definiciones más ilustrativas de esto la da quizá el reconocido sociólogo norteamericano James Petras al señalar en uno de sus últimos trabajos: «Más que una ruptura con lo existente, la actual tercera vía re-produce y refuerza las políticas de la vieja derecha, bajo un nuevo barniz ideológico. Hoy día los partidos social-demócratas no son ni sociales ni demócratas. Representan a una nueva y más virulenta derecha capaz de manipular la retórica de la reforma mientras prosiguen una inalterada agenda de libre mercado en favor de los grandes negocios».
Desde la izquierda misma han realizado críticas similares: «Más que una ruptura con lo existente, la tercera vía reproduce y refuerza las políticas liberales de la vieja derecha, es un camino hacia la derecha que le permite innovarse políticamente».
• "Eslogan mediático"
Para el ex presidente espa-ñol Felipe González: «La tercera vía es un eslogan mediático». El filósofo Francis Fukuyama tampoco cree que la tercera vía sea una opción diferente, «es más bien un reempaque atractivamente presentado de algunas ideas conservadores por un grupo de políticos de centroizquierda», dice. El economista Milton Friedman también la critica porque señala que hay cosas que no se pueden realizar a medias, como las privatizaciones, las liberalizaciones, etcétera.
Hasta sus propios exponentes no saben precisar su significado, y sus definiciones suenan vagas e imprecisas. Massimo D'Alema (ex primer ministro italiano) ha explicado la tercera vía de la siguiente forma: es demostrar que desde el punto de vista del Estado se puede hacer algo para regular los efectos de la globalización. Tony Blair no ha encontrado una explicación mucho más ilustrativa: «Es la reivindicación de la política. Demostrar que desde los gobiernos se puede hacer algo para atenuar algunos efectos de la globalización». Blair hasta llegó a definirla como «es todo lo que dé resultados», lo que confirma la vaguedad del significado de la tercera vía.
Sin embargo, los laboristas dejan claro que tanto la socialdemocracia como el neoliberalismo son variedades del capitalismo, y la tercera vía surge como un intento de morigerar los efectos destructores del tejido social que conlleva la aplicación de un sistema neoliberal.




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