19 de febrero 2004 - 00:00

Acordó gobierno con legisladores condiciones de los nuevos bonos

Explicaron ayer en Casa de Gobierno Alberto Fernández y el ministro Lavagna estrategia por la deuda a legisladores.
Explicaron ayer en Casa de Gobierno Alberto Fernández y el ministro Lavagna estrategia por la deuda a legisladores.
Roberto Lavagna confirmó ayer que la palabra «quita» ha sido borrada del vocabulario presidencial. Se lo dejó claro, junto a Alberto Fernández, a los diputados y senadores que visitaron por la mañana la Casa de Gobierno. Así, el gobierno en el futuro continuará hablando sólo de los montos que se van a pagar a los acreedores -25% neto- y no de cuánto se quiere recortar el capital de las deudas. Los presentes pudieron ver cómo habían influido el FMI y el sindicato de bancos en el discurso oficial. Se enteraron de que la Argentina aceptará someterse a jurisdicción internacional para la emisión de los nuevos bonos que reemplazarán a la deuda en default, una vez que se llegue a un acuerdo con los acreedores. Y anunció que en tres semanas estarán definidos los bonos que se utilizarán en la operación.

Lavagna les explicó el menú de títulos que estará disponible, confirmando lo ya anunciado por el gobierno y luego profundizó en las comisiones que se pagarán a los bancos que intervienen en la operación. Pero ante algunas preguntas terminó evadiéndose: «Hay detalles que no vamos a revelar porque se guardan para la negociación final con los acreedores», como le contestó al santafesino Alberto Natale.

La comisión total será de 0,245%, integrada por un monto fijo, la comisión en sí misma y una tasa de éxito (succes fee) -incentivo para captar acreedores a la propuesta- que Lavagna festejó como «la más baja de la historia». En total se gastarán u$s 178 millones. No faltó quien le pidiera precisiones en comparación con las comisiones pagadas por el megacanje, a lo que Lavagna contestó: « El monto final es más alto que en el megacanje porque el volumen de deuda es mayor, pero esto saldrá más barato».

El ministro se reunió a las 10.30 con los jefes de todos los bloques de Diputados y el Senado, aunque hubo cuatro excepciones específicamente elegidas por el gobierno (ver nota vinculada). El encuentro estaba destinado a informar, como exige la Constitución, a los todos los legisladores sobre la marcha de la negociación de la deuda antes de hacer públicos algunos aspectos técnicos que, de todas formas, todavía no son muchos.

Casi todas las caras presentes quisieron participar en la charla. Miguel Bonasso, por ejemplo, que concurrió como jefe del bloque Convergencia, tomó nota de todo puntualmente, polemizó con Lavagna cuando notó que se diluía el énfasis en la quita de 75% y se retiró tapado de papeles llamándose luego a silencio.

• Protesta

Desde la otra punta de la mesa, Guillermo Alchouron protestó por la falta de un incentivo inicial en efectivo para los acreedores: «No se puede ir a negociar sin algo de plata en la mano», dijo. Su vecina de Barrio Norte, Alicia Castro, le contestó con el mismo acento: «No, Guillermo, si hay fondos disponibles para algo tiene que ser para los planes sociales».

Pero la bronca contenida por los aliados ideológicos del gobierno al ver que la postura cambiaba en relación con la rigidez inicial de la quita de 75%.
Francisco Gutiérrez, del Polo Social, volvió a insistir con una Asamblea Legislativa para apoyar esa quita en la deuda, un apoyo que nadie quiere en el gobierno. Le respondió Eduardo Camaño casi riendo: «Ni te tomes el trabajo de pedir la sesión especial, no le vamos a atar las manos al Presidente». Después que por lo bajo le explicaran que las cosas habían cambiado y que la quita quedaba sólo para mostrar como discurso y pasaba a ser un concepto flexible, Gutiérrez se llamó a silencio. Entendió, como el resto de los presentes, que sólo se podía hablar de 25% nominal de pago, más algunos aditamentos que podrían llevar esa cifra a un número que ni siquiera en el Ministerio de Economía conocen.

Después que los radicales presentes pidieran más protagonismo del Congreso, Natale atacó con la imposibilidad de ofrecer una quita de 75%. Ya estaba en el ambiente que el gobierno no quería ni mencionar el tema, pero Lavagna y Fernández tuvieron que aguantar la crítica delsantafesino: «
Hay una contradicción entre lo que se dijo en Dubai y lo que está diciendo el Presidente», arrancó y recordó cómo en ese mismo lugar el propio Kirchner les había explicado la estrategia de negociación el mismo día que Lavagna daba la conferencia en el marco de la asamblea del FMI en ese país árabe.

Para salir del brete, Lavagna prefirió contestar otra pregunta sobre el peligro de mayores embargos por parte de la Justicia de EE.UU.: «
Las inhibiciones son por montos muy pequeños, es menos de 1 % de la deuda», dijo. Otro cambio de discurso que nadie pasó por alto: el ministro ya no habló de imposibilidad legal de confirmar esos embargos sino de la insignificancia del monto. A varios les corrió frío por la espalda.

Rodolfo Terragno fue a la Casa de Gobierno equivocado. Quizás no fue clara la invitación, pero el pensó que se iría a discutir sobre la deuda y no a escuchar un informe. Por eso pidió la palabra y le intentó explicar a Lavagna su proyecto de reestructuración de deuda. Al ministro la cara se le transfiguraba tratando de entender ese plan, el resto está acostumbrado a esas alocuciones del radical disidente. Finalmente no aguantó mas y le pidió: «Terragno, porque no nos manda la propuesta por escrito». Risas de todos mediante, el ex jefe de Gabinete de Fernando de la Rúa le pasó un papelito por arriba de la mesa a Lavagna pidiéndole: «¿No me anota por favor su dirección de e-mail?».

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