Acordó gobierno con legisladores condiciones de los nuevos bonos
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Explicaron ayer en Casa de Gobierno Alberto Fernández y el ministro Lavagna estrategia por la deuda a legisladores.
Desde la otra punta de la mesa, Guillermo Alchouron protestó por la falta de un incentivo inicial en efectivo para los acreedores: «No se puede ir a negociar sin algo de plata en la mano», dijo. Su vecina de Barrio Norte, Alicia Castro, le contestó con el mismo acento: «No, Guillermo, si hay fondos disponibles para algo tiene que ser para los planes sociales».
Pero la bronca contenida por los aliados ideológicos del gobierno al ver que la postura cambiaba en relación con la rigidez inicial de la quita de 75%. Francisco Gutiérrez, del Polo Social, volvió a insistir con una Asamblea Legislativa para apoyar esa quita en la deuda, un apoyo que nadie quiere en el gobierno. Le respondió Eduardo Camaño casi riendo: «Ni te tomes el trabajo de pedir la sesión especial, no le vamos a atar las manos al Presidente». Después que por lo bajo le explicaran que las cosas habían cambiado y que la quita quedaba sólo para mostrar como discurso y pasaba a ser un concepto flexible, Gutiérrez se llamó a silencio. Entendió, como el resto de los presentes, que sólo se podía hablar de 25% nominal de pago, más algunos aditamentos que podrían llevar esa cifra a un número que ni siquiera en el Ministerio de Economía conocen.
Después que los radicales presentes pidieran más protagonismo del Congreso, Natale atacó con la imposibilidad de ofrecer una quita de 75%. Ya estaba en el ambiente que el gobierno no quería ni mencionar el tema, pero Lavagna y Fernández tuvieron que aguantar la crítica delsantafesino: «Hay una contradicción entre lo que se dijo en Dubai y lo que está diciendo el Presidente», arrancó y recordó cómo en ese mismo lugar el propio Kirchner les había explicado la estrategia de negociación el mismo día que Lavagna daba la conferencia en el marco de la asamblea del FMI en ese país árabe.
Para salir del brete, Lavagna prefirió contestar otra pregunta sobre el peligro de mayores embargos por parte de la Justicia de EE.UU.: «Las inhibiciones son por montos muy pequeños, es menos de 1 % de la deuda», dijo. Otro cambio de discurso que nadie pasó por alto: el ministro ya no habló de imposibilidad legal de confirmar esos embargos sino de la insignificancia del monto. A varios les corrió frío por la espalda.
Rodolfo Terragno fue a la Casa de Gobierno equivocado. Quizás no fue clara la invitación, pero el pensó que se iría a discutir sobre la deuda y no a escuchar un informe. Por eso pidió la palabra y le intentó explicar a Lavagna su proyecto de reestructuración de deuda. Al ministro la cara se le transfiguraba tratando de entender ese plan, el resto está acostumbrado a esas alocuciones del radical disidente. Finalmente no aguantó mas y le pidió: «Terragno, porque no nos manda la propuesta por escrito». Risas de todos mediante, el ex jefe de Gabinete de Fernando de la Rúa le pasó un papelito por arriba de la mesa a Lavagna pidiéndole: «¿No me anota por favor su dirección de e-mail?».




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