31 de octubre 2002 - 00:00

Acuerdo con el FMI: Lavagna busca ahora bajar expectativas

Las negociaciones entre la Argentina y el Fondo Monetario «avanzan de manera dificultosa», porque a las diferencias preexistentes se agregaron ahora la incertidumbre política y nuevos cuestionamientos del organismo a la política fiscal, reconoció ayer el ministro de Economía, Roberto Lavagna.

Poco antes de emprender viaje rumbo a Washington, Lavagna señaló que «mi viaje no tiene la intención de cerrar un acuerdo o formular algún anuncio».

El titular del Palacio de Hacienda aclaró que hay temas de difícil solución como los amparos judiciales contra el «corralito» y el contexto político en el que se firmaría el eventual acuerdo.
Relató además que «hay temas que antes no estaban en las negociaciones y hoy han aparecido. Todos deben recordar la innumerable cantidad de artículos que señalaban que el tema fiscal estaba completamente acordado, pues ahora pare-ciera que esa cuestión no está bajo control, según la mirada del Fondo».

La prudente postura del ministro pareció apuntar a bajar las expectativas sobre un inminente acuerdo y al mismo tiempo pasar la presión al FMI para la aprobación de los temas pendientes, dado que se acerca la fecha límite -9 de noviembre-en la que el país puede entrar en cesación de pagos. Se daba por descontado anoche que el ministro de Economía volverá al país el domingo con el anuncio formal de que el FMI enviará una misión negociadora que la semana próxima se encargará de poner la firma a la carta de intención final del acuerdo.


• Puntos abiertos

«De ninguna manera mi viaje tiene la intención de cerrar un acuerdo porque no estamos en esa posibilidad, seguimos teniendo demasiados puntos abiertos», reiteró Lavagna.

Este volvió a mostrarse cauto al asegurar que «no vamos a firmar nada que el gobierno argentino no pueda cumplir» en relación con el ajuste fiscal que solicita el FMI para la Nación y las provincias. Incluso dijo que «no queremos fondos adicionales, ni aunque nos los ofrezcan. Tenemos que terminar con un política de endeudamiento permanente. La Argentina está sobreendeudada», alertó.

El ministro destacó que «ahora el Fondo cuestiona la situación fiscal», pero a pesar de este reclamo el gobierno «no aumentará los impuestos», ya que podrían abortar un principio de reactivación económica. «No hay solución para nadie, ni para los tenedores de deuda, ni para los argentinos si no hay crecimiento económico», reiteró el ministro en declaraciones efectuadas en el Palacio de Hacienda.

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