Acuerdo por recorte en producción de acero
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Los fabricantes estadounidenses sospechan que sus competidores extranjeros se benefician de subvenciones públicas, y que venden su acero a precios de dumping.
Esta investigación suscitó la indignación de Europa y Japón, que temen que sus importaciones se vean penalizadas en el mercado estadounidense.
El mercado mundial ya sufre actualmente de un exceso de producción: el International Iron and Steel Institute (IISI) evaluaba recientemente la tasa de utilización de las acerías en el mundo en 2001 en el 77% de su capacidad, es decir, una producción de 827 millones de toneladas por un consumo mundial que alcanzó a penas los 722 millones de toneladas el año pasado.
Entre Estados Unidos y la Unión Europea prevalece en particular un diálogo de sordos. Bruselas estima que a cambio de las reducciones de capacidad que se acordaron este martes en París, Washington debe renunciar a su proyecto de taxar las importaciones.
El gobierno estadounidense afirma por su parte que su proyecto no es negociable.
La siderurgia estadounidense está en plena crisis desde hace varios meses, y varios grupos ya han solicitado acogerse a una ley de las quiebras.
La lista de los fabricantes siniestrados cuenta con más de 25 grupos, entre los cuales LTV, cuarto siderurgista del país, que pidió su liquidación a finales de noviembre.
La crisis se traduce igualmente por una aceleración de los proyectos de fusión: Bethlehem Steel y US Steel han anunciado un proyecto de creación de un consorcio que se situaría en cuarto lugar a nivel de producción mundial, con unas 20 millones de toneladas al año.
En Japón, los grandes grupos del país, Nippon Steel y NKK entre ellos, bajaron a la mitad sus previsiones de beneficios para 2001-2002 y han reducido severamente su producción.
En Europa soplan vientos de fusión: Arcelor, con 45 millones de toneladas (5% del mercado mundial), pasará a convertirse en el primer grupo del sector, una vez que culmine el proceso entre el francés Usinor, el luxemburgués Arbed y el español Aceralia.
En París, los participantes de la reunión de la OCDE solicitaron a los gobiernos que aún no lo han hecho que limiten su producción y que informen a la secretaría de la OCDE antes del 31 de enero. En febrero y abril se celebrarán sendas reuniones de control.



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