19 de diciembre 2001 - 00:00

Acuerdo por recorte en producción de acero

Los productores mundiales de acero acordaron por primera vez la necesidad de reducir sus capacidad de producción en unos 100 millones de toneladas anuales de aquí a 2010 para socorrer al mercado mundial, en plena crisis y con una querella comercial interminable entre la Unión Europea, Japón y Estados Unidos.

Tras una reunión de dos días en París, los representantes de 39 países miembros de la OCDE decidieron el martes por la noche (hora local) reducir progresivamente sus capacidades de producción de acero de 65 a 61 millones de toneladas entre 2002 y 2003.

La capacidad será reducida de nueva en 9,5 millones de toneladas en 2005 y en otros 23 millones de toneladas en 2010.

La decisión fue adoptada en plena controversia entre la UE y Japón, por un lado, y Estados Unidos por otro.

Washington amenaza con imponer sanciones aduaneras a la entrada de acero extranjero, en particular el europeo y el asiático, en territorio estadounidense.

Los siderurgistas estadounidenses obtuvieron en junio del presidente George W. Bush la apertura de una investigación sobre las importaciones de acero a bajo precio en Estados Unidos.

Los fabricantes estadounidenses sospechan que sus competidores extranjeros se benefician de subvenciones públicas, y que venden su acero a precios de dumping.

Esta investigación suscitó la indignación de Europa y Japón, que temen que sus importaciones se vean penalizadas en el mercado estadounidense.

El mercado mundial ya sufre actualmente de un exceso de producción: el International Iron and Steel Institute (IISI) evaluaba recientemente la tasa de utilización de las acerías en el mundo en 2001 en el 77% de su capacidad, es decir, una producción de 827 millones de toneladas por un consumo mundial que alcanzó a penas los 722 millones de toneladas el año pasado.

Entre Estados Unidos y la Unión Europea prevalece en particular un diálogo de sordos. Bruselas estima que a cambio de las reducciones de capacidad que se acordaron este martes en París, Washington debe renunciar a su proyecto de taxar las importaciones.

El gobierno estadounidense afirma por su parte que su proyecto no es negociable.

La siderurgia estadounidense está en plena crisis desde hace varios meses, y varios grupos ya han solicitado acogerse a una ley de las quiebras.

La lista de los fabricantes siniestrados cuenta con más de 25 grupos, entre los cuales LTV, cuarto siderurgista del país, que pidió su liquidación a finales de noviembre.

La crisis se traduce igualmente por una aceleración de los proyectos de fusión: Bethlehem Steel y US Steel han anunciado un proyecto de creación de un consorcio que se situaría en cuarto lugar a nivel de producción mundial, con unas 20 millones de toneladas al año.

En Japón, los grandes grupos del país, Nippon Steel y NKK entre ellos, bajaron a la mitad sus previsiones de beneficios para 2001-2002 y han reducido severamente su producción.

En Europa soplan vientos de fusión: Arcelor, con 45 millones de toneladas (5% del mercado mundial), pasará a convertirse en el primer grupo del sector, una vez que culmine el proceso entre el francés Usinor, el luxemburgués Arbed y el español Aceralia.

En París, los participantes de la reunión de la OCDE solicitaron a los gobiernos que aún no lo han hecho que limiten su producción y que informen a la secretaría de la OCDE antes del 31 de enero. En febrero y abril se celebrarán sendas reuniones de control.

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