25 de febrero 2008 - 00:00

Aeropuertos Argentina 2000: serio problema en Tucumán

La semana pasada, un avión de Aerolíneas Argentinas sufrió un supuesto percance en Tucumán, que obligó a su regresoa la terminal aérea, el desembarco de los pasajeros, demoras de hasta diez horas (hubo quien debió aguardar hasta el día siguiente) y otros inconvenientes.

Sin embargo, lo que obvió la crónica del percance es el deplorable estado en que se encuentra el aeropuerto Benjamín Matienzo de la capital tucumana. Una versión indicó que los inconvenientes sufridos por el tren de aterrizaje delantero del avión de Aerolíneas fue provocado por las pésimas condiciones de la pista de rodaje de esa terminal. La especie parece tener asidero: sucede que esa misma semana (el percance ocurrió el viernes) Tucumán estuvo cerrado desde el sábado hasta el martes -cuatro días-y los vuelos de Aerolíneas Argentinas debieron operar desde Santiago del Estero. La razón de ese cambio de destino fue que dos instrumentos de seguridad del aeropuerto tucumano estaban rotos.

Lo grave es que esta situación no sería exclusiva de Tucumán: la falta de inversión que se denunció reiteradamente por parte de Aeropuertos Argentina 2000 -concesionaria de 33 terminales aéreas de todo el paísestaría poniendo en serios aprietos la operación aerocomercial del país. La empresa que preside Ernesto Gutiérrez parece haberse conformado con las promesas de inversión realizadas al momento de obtener del Estado argentino (léase el gobierno de Néstor Kirchner) una más que cuestionable renegociación del contrato de concesión.

En el mismo sentido se encuadran obras faraónicas como las de un supuesto túnel ferroviario que haría ese grupo (propiedad de Eduardo Eurnekian) entre Mendoza y Chile, una central generadora de energía en Ecuador en sociedad con la estatal ENARSA y hasta la compra de los activos de Esso en América latina, todo sin aportar ni un centavo de fondos propios, como confesó el propio Gutiérrez la semana pasada en el diario del monopolio «Clarín».

La «operación Esso» sería, además, una maniobra similar a la que hizo Gutiérrez con la cerveza: como la Comisión de Defensa de la Competencia le había ordenado a Brahma vender varias marcas y una fábrica como condición para aprobarle la compra de Quilmes, pero esos activos no podían ser comprados por una empresa ya existente en la Argentina, el propio Gutiérrez «armó» ICSA (Industrial Cervecera SA) para participar del remate de Bieckker, Imperial y la fábrica de Zárate. Sin embargo, exactamente un año después se la «vendió» a la chilena CCU (licenciataria de Budweiser) por el mismo importe que había pagado a los brasileños. Todo dicho...

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