La Argentina frenó las exportaciones de carne fresca a Estados Unidos, Canadá y Chile -que implican ventas por u$s 250 millones anuales-luego de reconocer que «existe la sospecha de existencia de fiebre aftosa» en el país. Si bien se anunciará oficialmente hoy, desde el Servicio Nacional de Sanidad Agroalimentaria (SENASA) -organismo que fue finalmente intervenido-se indicaba ayer lo que finalmente se expondrá a todo el país y el mundo -y que fuera negado sistemáticamente desde fines del año pasado cuando recrudeció la situación sanitaria para la ganadería-: en la Argentina existe la aftosa y se frenarán las certificaciones para exportación de carnes «a los destinos para los cuales dicha situación sea una limitante de comercio». Esos países aludidos son Canadá, Estados Unidos y Chile, los de mayor exigencia sanitaria para sus importaciones. La noticia (sobre la presunción técnica de existencia de aftosa) se supo en simultáneo con el alejamiento de Víctor Machinea al frente del SENASA. El funcionario era el único que no había presentado su renuncia la semana pasada cuando la Secretaría de Agricultura dejó de serlo para convertirse en Subsecretaría de la Secretaría de la Producción de la Nación. Si bien se sabía que Machinea iba a renunciar a su cargo luego de que partiera la delegación técnica de sanitaristas americanos, un dato aceleró la decisión: el flamante ministro de la Producción, Víctor Savanti decidió intervenir el SENASA y, le ofreció a Héctor Salamanco la conducción del organismo sanitario.
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Salamanco es hasta hoy director general de la Asociación de Industrias Argentinas de Carnes (AIAC), la entidad que nuclea a las principales empresas exportadoras de carnes, puesto que asumió cuando dejó la función pública ya que estuvo en la subsecretaría de Pesca durante la última etapa de la gestión de Felipe Solá. Precisamente Víctor Machinea era Director Nacional de Alimentación cuando Salamanco era subsecretario de Pesca, luego de su paso por Bruselas en representación del gobierno de Menem. El ofrecimiento a Salamanco sería una señal de apoyo a la industria de la carne, la más golpeada por el problema de la fiebre aftosa en el país.
Precisamente, la decisión de frenar los envíos de carne -en realidad la restricción de entrega de certificados implica el cese de las ventas al exterior-habría sido coordinada con parte de la industria con la teoría de prevenir el cierre unilateral de los compradores de EE.UU. y Canadá, un mercado privilegiado para los exportadores argentinos.
La misma postura asumió el gobierno en agosto del año pasado luego de reconocer la existencia de serología positiva de virus de aftosa en el país, presuntamente por el ingreso de ganado ingresado ilegalmente desde Paraguay, según la versión oficial.
En dicha oportunidad, el gobierno anunció que paralizaba las ventas de carne a EE.UU. y Canadá cuando en realidad fueron los países de América del Norte los que restringieron el ingreso de carne ante la presunción de existencia de fiebre aftosa en el país.
No obstante, y luego de algunas concesiones comerciales - por caso, el permiso para el ingreso de cerdos-los estadounidenses reabrieron el mercado para las carnes, aunque la Argentina acumuló pérdidas de casi u$s 150 millones el año pasado por el problema de la aftosa.
El SENASA es intervenido ante presuntas irregularidades en el manejo del problema de la aftosa. Los cuestionamientos internos se basan en la política de ocultamiento asumida desde agosto pasado y en la negación sistemática de los problemas que denunciaban los productores ganaderos, quienes informaban -a funcionarios y a la prensa-sobre la existencia de focos de aftosa que reducían el rendimiento de sus rodeos. Sin embargo, desde el organismo sanitario se negaba la existencia de la enfermedad y se aducía que «asumir focos es perder mercados y nosotros no queremos perder mercados». Ayer se comenzó a revertir dicha política.
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