El fantasma de la aftosa sigue golpeando a los ganaderos argentinos. Ahora, desde Entre Ríos surgió la voz de alarma, respaldada por el gobernador de esa provincia, Sergio Montiel.
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En el despacho presidencial, Fernando de la Rúa, recibió ayer una misiva del gobernador entrerriano en la que se informa de la aparición de un foco de fiebre aftosa en esa provincia. El secreto a voces surge ahora como noticia institucionalizada.
El secretario de Agricultura, Antonio Berhongaray, recibió la notificación desde Presidencia y se mostró sorprendido, justo en el mismo día en que había participado de un show mediático para «despedir» el primer embarque de carne luego de la reapertura del mercado estadounidense. Entre Ríos estuvo entre las provincias de alto riesgo sanitario, cuando surgió el rebrote de aftosa en agosto, sin que haya aún responsables por la evolución del problema que complica, una vez más, la credibilidad sanitaria de la Argentina.
Simultáneamente, productores del nordeste argentino confirmarban la versión de la existencia de la enfermedad en los ganados de la región y respaldaba, de esta forma, a Montiel.