17 de mayo 2002 - 00:00

Ahora dicen que "no está decidido" poner tope a cuentas sueldo

El jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, salió a aclarar ayer que no hay nada definido sobre la posibilidad de que se limiten los retiros de las cuentas sueldo a los salarios mayores a 2.000 pesos. Lo hizo 24 horas después de que un estrecho colaborador de Roberto Lavagna delineara el plan del equipo económico para salir del "corralito". Atanasof fue contundente: "El plan no está aún terminado y la última palabra en este sentido la tiene el presidente de la Nación". Es otro giro más del gobierno. Hace una semana se iba a liberar el "corralito", pero el miércoles se anunció que se lo cerraba más al limitar extracciones de cuentas sueldo. Ahora está sin resolución, pero cada día que pasa se pierden reservas (ayer fueron más de u$s 22,5 millones sólo para bajar el dólar a 3,20 pesos). De todas maneras, y en el mejor de los casos, la resolución se dará al regreso del ministro Lavagna de su gira por Europa y Estados Unidos (en Washington recibirá con detalles la posición del Fondo sobre el tema).

El jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, salió ayer a relativizar el anuncio en el Ministerio de Economía de armar un nuevo «corralito», limitando las extracciones de las cuentas sueldo. «No hay nada definido, lo que se está viendo en los medios de comunicación son sólo trascendidos», sostuvo el funcionario ignorando que un alto colaborador de Roberto Lavagna fue quien en rueda de prensa hizo el anuncio.

Atanasof explicó que el Ministerio de Economía «sigue trabajando en el tema y cuando tengamos absolutamente definido el plan se comunicará, mientras tanto queremos dejar aclarado que hoy estamos hablando de meras interpretaciones periodísticas», insistió. «El plan aún no está terminado, la última palabra en este sentido la tiene el presidente de la Nación», aclaró Atanasof.

La intención del equipo económico es que el dinero del «corralito» se destine a la producción y evitar que dispare el dólar. Pese a que señalan reiteradamente que «el dinero es de los ahorristas y no podemos hacer nada compulsivo», no quieren repetir en Economía la experiencia de Remes. Esto en relación con la compra de autos 0 km e inmuebles con los certificados de depósitos reprogramados, que luego el vendedor del bien lo tiene a su disposición en una cuenta corriente. La experiencia de esa operación fue que gran parte del dinero en cuenta corriente, antes reprogramado, fue a la compra de dólares con cheques.

Roberto Lavagna
se está basando en las opiniones de Alberto Enrique Devoto, viceministro, y Guillermo Nielsen, secretario de Finanzas, para la toma de decisiones. Con el tope a las extracciones en efectivo en salarios superiores a $ 2.000 quieren forzar a que gasten más los consumidores de mayor poder adquisitivo para evitar que se licue su ingreso en el «corralito» ante una inflación como la del último mes, superior a 10%.

Hay en el sistema financiero argentino cerca de 4,5 millones de cuentas sueldo, es decir donde los empleadores depositan mes a mes los haberes de sus trabajadores. De ese número, 7% nada más tiene ingresos superiores a los 2.000 pesos, y prácticamente el único con capacidad de ahorro
. Además, es el sector que más usa tarjetas de crédito y cheques que les permiten salir del nuevo «corralito». Si bien parece un porcentaje bajo, en cuanto al monto de que disponen, es el que determina en gran parte la tendencia en el consumo privado. Por eso el foco puesto por los funcionarios en este segmento. Inicialmente Cavallo había fijado en $ 1.000 mensuales las extracciones posibles de efectivo, luego Remes Lenicov distinguió las cuentas sueldo y las llevó a $ 1.500 para posteriormente eliminar totalmente el tope.

Los gastos con tarjetas de crédito y débito pueden incrementarse con los haberes de directores, gerentes y personal intermedio de empresas de producción y servicios con el nuevo límite a las extracciones en efectivo. Si bien la compra de dólares con cheques es una transacción ya común en la plaza, no lo es para quienes cobran sueldos. La libre disposición de los salarios en efectivo resultaba una invitación a la compra de divisas norteamericana (aunque los bancos en muchos casos no hacen la operación, salvo que primero se constituya un depósito a plazo fijo a 14 días).

• Sin resolución

Cabe recordar que hay 15.000 millones de pesos excedentes en cuentas corrientes y cajas de ahorro. Esto porque el «corralito» de Cavallo permitió que los plazo fijo que vencían se traspasen a cuentas a la vista, lo que mezcló el dinero transaccional con el de ahorro. Es el problema sin resolución aún y que presiona también contra el dólar. Las críticas ayer frente a los anuncios en Economía también provinieron de las inmobiliarias. Tal como se señaló, sólo se quiere permitir la compra de viviendas nuevas, y por construirse, con el objetivo de generar puestos de trabajo. Es difícil creer que primero una persona hoy compre con su dinero del «corralito», una promesa de construcción pero menos probable aún es que alguien en el contexto actual recesivo de la economía invierta montos significativos para la edificación.

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