5 de febrero 2016 - 22:56

Ahora, la gran apuesta: el apoyo de Griesa

Mauricio Macri, en persona, cerró las negociaciones con Daniel Pollack. El presidente llamó al "Special Master" cuando desde Nueva York ya se sabía que al menos un 20% de los acreedores estaban aceptando la propuesta que llevó el secretario de Finanzas, Luis Caputo, hacia el despacho de Pollack, y que los fondos buitre Elliot y Aurelius cerraban filas para boicotear el acuerdo. Había una señal clave que venía desde los Estados Unidos: por primera vez desde junio de 2014, Pollack estaba claramente a favor de la posición de la Argentina y se mostraba dispuesto a moverse para que la historia terminara, ahora sí, con un final feliz.

Fue allí cuando Macri tomó la decisión: se comunicó con el negociador y le ratificó que el país está dispuesto a terminar con el "Juicio del Siglo" y que había "buena fe" de parte de su gobierno. Pollack, ya también algo cansado de la presión de los fondos buitre sobre su persona, le dio el guiño clave: él mismo hablaría con Griesa y le pediría que avale la propuesta argentina. Y, como regalo, Pollack ponderó la "valentía" de Macri por haber encarado tan rápidamente la negociación y la solución del juicio contra los acreedores. Y también destacó que la oferta que el gobierno llevó hasta Nueva York no sea la misma que Axel Kicillof había traído en junio de 2014 (las mismas condiciones que el canje de deuda de 2010), y que había logrado el 100% del rechazo de los acreedores.

Lo que venía viendo Pollack en las últimas horas (concretamente desde el martes pasado) es que algunos acreedores (muchos de ellos lejos de la definición de buitre), iban aceptando lo que Caputo les mostraba "con cara de sinceridad", según su definición; y que los más recalcitrantes, Elliot de Paul Singer y Aurelius de Mark Brodsky (discípulo de Singer, por otro lado), eran los que insistían en postergar un acuerdo y en extender al máximo el conflicto. Ahí Pollack se dio cuenta de que la situación era exactamente la contraria a la de 2014: Argentina venía de buena fe a arreglar un problema, y Singer y Brodsky querían complicar la parada. Ya el jueves por la noche, casi al final de la jornada, Singer puso un brazo en el hombro de uno de los integrantes de la delegación argentina y le dio una sonrisa amplia y un guiño de ojo. Todo iba bien entonces, y ahora sí, el Special Master comenzaba a jugar abiertamente para la posición argentina.

Lo que deja en claro las cinco largas jornadas de negociaciones en el juzgado de Pollack, es que la estrategia aplicada por Luis Caputo dio resultado. El secretario de Finanzas logró quebrar a los fondos buitre en dos bandos, y que haya un grupo cercano a firmar un acuerdo que se enfrente a Elliot y compañía. Logró así aislar a Singer y Brodsky, y ponerlos en el lugar de los "complicados", que no quieren llegar a un acuerdo, pese a que el país le reconocía a los acreedores el 100% del capital adeudado. En cierto sentido, Caputo logró que se viera a Singer como un radical irreductible. Casi lo mismo que el dueño de Elliot decía de Kicillof en junio de 2014.

¿Cómo sigue ahora el conflicto? El negociador debe elevar (probablemente el lunes) la oferta a Griesa, éste debe dar su aval, y abrir una especie de listado para que los acreedores se vayan anotando. Ya se descarta que muchos de los "me too" se anoten, como también el denominado "Grupo Varela" (los 13 argentinos que decidieron no ingresar en los canjes y que eligieron hacer juicio en el tribunal de Griesa). También sorprendió que el fondo Dart (el fondo buitre que primero compró deuda argentina al borde del default en noviembre de 2001), avalara la propuesta. Lo que buscará el país es que el 75% de los bonistas acepte. No es un porcentaje caprichoso. Es lo que indica la ley de "bancarrota" a las compañías privadas norteamericanas para que un concurso de acreedores sea exitoso.

Griesa siempre indicó, en diferentes audiencias que, en el caso de la deuda argentina en default, ese nivel era el correcto. La fecha límite para confeccionar esta lista sería el 29 de febrero. Hasta ese día esperaría Griesa para confeccionar la lista. Luego, daría por terminado ese proceso y, si todo sale como esperan desde Buenos Aires, el que no haya aceptado quedaría fuera del acuerdo. Así, el juez daría por terminado el "Juicio del Siglo" y no daría más oportunidades para litigar contra la Argentina. Además, cerraría cualquier tipo de demanda ya abiertas contra el país; incluyendo las causas por Discovery, embargos a bonos como Bonar 24, el "Alter Ego" del BCRA y el resto de los juicios paralelos que los fondos buitre mantienen en diferentes juzgados de los Estados Unidos.

Definido el capítulo Nueva York, el próximo ámbito para batallar será en Buenos Aires. El gobierno deberá conseguir los votos suficientes para que la oferta presentada en los Estados Unidos y que generó la sonrisa de Pollack, sea aprobada por el Congreso argentino. Ya sabe Macri que el kirchnerismo votará en contra. Lo hizo público Kicillof esta semana con una batería de twits llamando al acuerdo, palabras más palabras menos, como una propuesta vendepatria. Pero el ala política del gobierno es muy optimista con lo que pueda suceder en el Poder Legislativo, y esa visión positiva se fundamenta en las noticias políticas más importantes de esta semana: la separación del Bloque Justicialista liderado por Diego Bossio del FPV y el llamado a extraordinarias.

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