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Dallara fue un alto ejecutivo del JP Morgan y también ocupó posiciones directivas tanto en el Tesoro estadounidense como en el FMI, ahora desde el IIF (institución que agrupa a los principales bancos internacionales) desde el año pasado viene realizando una fuerte presión para que el gobierno acelere la reestructuración de la deuda.
Periodista: ¿Mantiene su postura, como lo señaló en varias oportunidades, respecto de las características «populistas» del gobierno argentino?
Charles Dallara: No creo oportuno en este momento tener que utilizar una caracterización determinada. Más que poner adjetivos, lo que me parece relevante es que se abrió una ventana para la negociación de la deuda. En su momento, nosotros dejamos claras las preocupaciones de la banca internacional, pero ahora vemos una oportunidad y está en el interés de todo que esto llegue a buen término.
P.: En general, se percibe que los pedidos de los acreedores van en contra de los esfuerzos del gobierno por paliar los problemas de pobreza e indigencia.
Ch.D.: Por supuesto que nuestra intención no es sacarles a los pobres. Esto es no entender cuál es el sentido de la negociación y la necesidad de procurar que la Argentina abandone el default. Repito, es el interés de todos que la Argentina pueda crecer porque, de esta forma, también se beneficiará a los pobres. Debe comprenderse que, si se avanza con la renegociación, el país puede atraer más inversores y mejorar las perspectivas futuras.
P.: ¿Pero los acreedores están dispuestos con aceptar quitas como las que propone el gobierno?
Ch.D.: Nuestros miembros quieren un acuerdo justo. Mi sentimiento es que los inversores son realistas respecto de las verdaderas posibilidades del país en lo que respecta a la capacidad de pago. Hay una oportunidad para trabajar de manera conjunta para llegar a un acuerdo satisfactorio.
P.: ¿Piensa que están dadas las condiciones para un acuerdo rápido?
Ch.D.: Hay algunas señales favorables. Es un buen año para la economía mundial y esto ayuda la posibilidad de una renegociación en este momento. En una situación más complicada en el clima internacional, particularmente ante la eventualidad de una suba de tasas de interés en los Estados Unidos, todo se haría más difícil. Cuando soplan vientos, es difícil sentarse a la mesa y discutir con tranquilidad.




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