El Gobierno estudia distintos mecanismos para contener el precio de los alimentos, que arrancó 2022 con fuertes subas. Una de las iniciativas es una empresa estatal de alimentos, tal como confirmó la portavoz, Gabriela Cerruti, y adelantó Ámbito esta semana. La primera sociedad que se desarrollará será de comercialización de verduras. Para una segunda etapa el Gobierno avanzará con la distribución y la producción estatal.
Alimentos: prevén que la empresa nacional comprará “a término”
Será una sociedad estatal comercializadora para compras anticipadas de tomate, cebolla y papa. En una segunda etapa, el Estado avanzará en la distribución y la producción.
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La primera empresa nacional que tendrá lugar será una sociedad estatal a cargo del Mercado Central, que conduce Nahuel Levaggi. El objetivo final para que bajen los precios en frutas y verduras, es “ampliar la oferta”, aseguran fuentes oficiales, por lo que la meta de esta empresa es que crezca la producción, con mayor cantidad de pequeños productores y de hectáreas sembradas.
Para cumplirlo, esa sociedad planificará los momentos del año con mayor demanda, para ampliar la producción en los períodos donde se den los “picos” de demanda. Hoy el Mercado Central, que tiene precios muy inferiores a los de los comercios de proximidad, no compra ni vende, “es una inmobiliaria”, aseguran. Será un mecanismo de “venta a término”, es decir, donde el intercambio acordado se realiza en una fecha anterior a efectivizarse el contrato.
Esta sociedad del Estado lo que hará es “comprar a futuro”, para incentivar la producción, meses antes de que se produzca el pico de demanda. Como el pago se hará por anticipado, funcionará como un “financiamiento” para pequeños productores o cooperativas. “El Estado tiene que anticipar si van a faltar 300 hectáreas de producción de tomates, y tener políticas de promoción en Corrientes, Jujuy, Mendoza o Buenos Aires”, detallan. La idea del Gobierno es contar con esos productos a un precio inferior al momento de la estacionalidad.
“Se está terminando de armar, pero tenemos el aval de la Secretaría de Comercio Interior”, afirmó una fuente del Mercado Central. En una primera etapa, esa empresa comercializadora trabajará con tomate, cebolla y papa, debido a que representan el 40% del consumo de verduras. Lo que terminan de diseñar es cómo será el funcionamiento. “Si llamamos a una licitación, los mejores precios los van a dar los grandes productores, y no sirve, porque el objetivo es ampliar la oferta, que haya mayores hectáreas con esa producción”, agregan.
Controlar los precios en frutas y verduras es una tarea que ni el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, ni su antecesora, Paula Español, pudieron lograr. El motivo de las subas, explicó un importante distribuidor de alimentos a este diario, es la “falta de oferta”, debido a que fallaron zonas de producción por distintos factores, sobre todo climáticos. En enero, la categoría de estacionales fue la que más subió, al trepar un 9%. En un solo mes, el tomate redondo subió 82,2%, la lechuga 51,1%, la papa 14,2%, y la cebolla 11,3%.
En la Secretaría de Comercio Interior aseguran que este tipo de intervenciones estatales se dan en otros países como Brasil y México, con empresas nacionales comercializadoras. “No es un invento de la Secretaría”, afirman. Por otro lado, el siguiente paso del Gobierno, que ya está en estudio, será desarrollar de manera estatal los otros tramos de la cadena: la producción y la distribución. En cuanto a la producción, miran de cerca empresas público-privadas en La Rioja, Chaco y Catamarca.
De hecho, Rafael Klejzer, director de Políticas Integradoras del Ministerio de Desarrollo Social, busca impulsar un “entramado” de empresas nacionales de producción de alimentos, según contó a Ámbito. La semana pasada charló su idea a Feletti, en una reunión que mantuvieron en Desarrollo Productivo. Armarán una mesa de trabajo con el Ministerio de Agricultura, Desarrollo Productivo y Desarrollo Social. “Hay que hacer asociaciones con productores porque necesitás la materia primera”, explicó Klejzer.
La parte de la producción se hará “poniendo en valor las empresas público-privadas que hay en las provincias”, contó Klejzer. Como ejemplo, mencionó las empresas Sol Puntano, de San Luis, La Overita, en Tucumán y el consorcio productor de arroz en el Chaco. “Ahí no hay intermediarios, si logramos escala, llegamos a todos lados”, agregó.
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