4 de junio 2002 - 00:00

ALPARGATAS, CON NUEVA CÚPULA Y SE CAPITALIZA (04/06/02)

Guillermo Gotelli, el ejecutivo que estuvo al frente de la renegociación de la deuda de Alpargatas con sus acreedores, abandonó la firma que presidía hasta el viernes. Por decisión de los principales accionistas de la textil, Gotelli dejará de ser presidente del directorio y director ejecutivo (CEO) de Alpargatas a partir del próximo viernes. Un rumor del mercado indica que los socios controlantes estarían a punto de realizar un aporte de fondos frescos para capitalizar la empresa, en virtud de las perspectivas más favorables que enfrenta por efecto de la devaluación y la substitución de importaciones.

• Competencia

En tanto, según fuentes cercanas al empresario, Gotelli se abocaría a un emprendimiento vinculado con la actividad textil, por lo que su desvinculación del grupo que encabezaba no prevería la ya clásica cláusula de no competencia.

Luego de un largo y trabajoso proceso de canje de deuda, Alpargatas quedó en manos de sus principales acreedores, y es manejada por los fondos de inversión Newbridge y Farallon. Gotelli será reemplazado en el manejo diario de la empresa por un dúo conformado por Carlos Martín Basaldúa y José María López Mañán. Basaldúa es un «histórico» del grupo y tendrá a su cargo todo lo que tiene que ver con la producción; López Mañán, por su parte, viene del mercado financiero -lo traen los fondos Newbridge y Farallon- y estará al frente justamente de las finanzas y la administración de Alpargatas.

La decisión de terminar el vínculo con Gotelli se tomó el viernes pasado, cuando el directorio de la empresa votó a favor de designar nuevo presidente a Héctor Scapparone, que hasta ese día ocupaba la vicepresidencia. Scaparone es un hombre del fondo Newbridge. El nuevo VP es Víctor Romano, y fue nombrado director-secretario Enrique Boilini, ambos por Farallon, el otro fondo que maneja Alpargatas. Completan el directorio William Francke, Richard Schifter y Carson McKissick.

• Momento favorable

Los cambios encuentran a la principal empresa textil del país en un momento favorable dentro de la complicación que viene caracterizando sus operaciones desde hace al menos un lustro: la casi desaparición de prendas y calzado extranjeros, por imperio de la devaluación, ha tenido como efecto el consabido «reemplazo de importaciones». Así, hace algunas semanas Alpargatas reabrió (parcialmente) su planta de Tucumán con bombos, platillos y la presencia del presidente Eduardo Duhalde. Más silenciosamente, en días posteriores también rehabilitó en forma parcial sus fábricas en Catamarca, Santa Rosa y Florencio Varela. Esta última, cabe recordar, estaba destinada al cierre total antes del fin de la convertibilidad.

La razón de estas reinauguraciones es la desaparición en el mercado argentino de
más de 70 millones de pares de zapatos y zapatillas traídos desde el exterior, fundamentalmente de Brasil y, en menor medida, del Lejano Oriente. Hasta diciembre, los industriales del sector venían clamando la aplicación de medidas proteccionistas (salvaguardas, por caso) para impedir el ingreso de calzado importado a precios de dumping, sin mucho éxito; ahora, la devaluación obró como estímulo para esta industria (lo mismo que la de la indumentaria). «Estamos vendiendo mucho más: no porque haya habido un atisbo de reactivación en la situación económica (que no la hay), sino porque la competencia desde el exterior se ha achicado a una décima parte», dijo a este diario una fuente cercana a Alpargatas. En este sentido, la industria maneja la posibilidad de que los 80 millones de pares que ingresaron de Brasil durante el año pasado pasen a ser entre siete y ocho millones durante todo 2002.

Dejá tu comentario

Te puede interesar