ALPARGATAS, CON NUEVA CÚPULA Y SE CAPITALIZA (04/06/02)
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Los cambios encuentran a la principal empresa textil del país en un momento favorable dentro de la complicación que viene caracterizando sus operaciones desde hace al menos un lustro: la casi desaparición de prendas y calzado extranjeros, por imperio de la devaluación, ha tenido como efecto el consabido «reemplazo de importaciones». Así, hace algunas semanas Alpargatas reabrió (parcialmente) su planta de Tucumán con bombos, platillos y la presencia del presidente Eduardo Duhalde. Más silenciosamente, en días posteriores también rehabilitó en forma parcial sus fábricas en Catamarca, Santa Rosa y Florencio Varela. Esta última, cabe recordar, estaba destinada al cierre total antes del fin de la convertibilidad.
La razón de estas reinauguraciones es la desaparición en el mercado argentino de más de 70 millones de pares de zapatos y zapatillas traídos desde el exterior, fundamentalmente de Brasil y, en menor medida, del Lejano Oriente. Hasta diciembre, los industriales del sector venían clamando la aplicación de medidas proteccionistas (salvaguardas, por caso) para impedir el ingreso de calzado importado a precios de dumping, sin mucho éxito; ahora, la devaluación obró como estímulo para esta industria (lo mismo que la de la indumentaria). «Estamos vendiendo mucho más: no porque haya habido un atisbo de reactivación en la situación económica (que no la hay), sino porque la competencia desde el exterior se ha achicado a una décima parte», dijo a este diario una fuente cercana a Alpargatas. En este sentido, la industria maneja la posibilidad de que los 80 millones de pares que ingresaron de Brasil durante el año pasado pasen a ser entre siete y ocho millones durante todo 2002.




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