América Latina y el Caribe La mayoría de los países de la región observaron cómo disminuía su calidad crediticia en el año 2002, y se espera que pocos mejoren en el año 2003.
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El bloque del Mercosur se vio particularmente afectado. Argentina continuó sin honrar su deuda comercial en todo el año y tampoco pagó sus obligaciones con los organismos multilaterales en el cuarto trimestre. Probablemente esto no se solucione hasta mucho después de que un nuevo gobierno asuma el poder en abril de 2003. Su calificación, luego del estado de incumplimiento, dependerá del éxito que tenga el nuevo equipo económico en la solución de los problemas fiscales intergubernamentales crónicos de Argentina, al menos en el logro de una leve recuperación de su sector financiero, el cambio de su código laboral y la obtención de una fuerte condonación de su deuda. Uruguay sufrió una fuerte caída de su calificación durante el año, a 'B-' desde 'BBB-', y su tendencia se revisó a Negativa desde Estable (convirtiéndolo en el noveno gobierno en perder su calificación de grado de inversión). La caída fue producto de la abrupta pérdida de la condición de paraíso fiscal de su sector bancario, ocasionada, en parte, por problemas de conducción específicos de un banco privado grande pero también por el retiro de gran parte de sus depósitos del sistema bancario provenientes del extranjero (lo cual, a su vez, fue motivado por el congelamiento de los depósitos en Argentina). El derrumbe financiero de Argentina, por supuesto, exacerbó los males económicos de Uruguay, pero el gobierno uruguayo habría estado mejor preparado para enfrentar este shock externo si hubiese llevado a cabo una reforma del sector público más rápidamente y ejercido un mayor control sobre las cuentas fiscales en los primeros años del gobierno del presidente Jorge Batlle. Los profundos problemas económicos y del sector bancario de Paraguay se vieron mayormente afectados por la renuncia del equipo económico del gobierno y el juicio político del presidente. Estos hechos contribuyeron a bajar la calificación del gobierno a 'B-' de 'B' en el año 2002.
La calificación de Brasil se bajó a 'B+' de 'BB-' en 2002. Frente a las elecciones presidenciales, muchos deudores del sector privado tuvieron dificultades para mantener el acceso a los mercados internacionales y buscaron incrementar el nivel de resguardo de sus pasivos en dólares. La fuerte caída del valor del real resultante empeoró la dinámica de la deuda incrementando el monto en moneda local de su deuda denominada en moneda extranjera y vinculada al dólar. La incertidumbre también ocasionó que se elevaran las tasas de interés, afectando aún más la deuda del gobierno. Brasil ingresa en el año 2003 con una inflación que se eleva a niveles de dos dígitos y con presiones de gasto vinculados a la agenda social del gobierno.
Excepto por la calificación 'A-' de Chile, que cuenta con una perspectiva Positiva, las calificaciones de la región andina estuvieron bajo presión en 2002. Durante dicho año, Standard & Poor's redujo la calificación en moneda local de Bolivia a 'B+' desde 'BB' y modificó la perspectiva de su calificación en moneda extranjera 'B+' a Negativa de Estable debido a los menores niveles de inversión y ahorro, lo cual prevé bajas perspectivas de crecimiento. Los intentos de golpe de estado, las sucesivas huelgas generales y los mayores disturbios civiles lanzaron a Venezuela a una profunda recesión en 2002, a pesar de los elevados precios del petróleo, y afectaron las finanzas públicas. La calificación de Venezuela se bajó durante 2002 a 'CCC+' desde 'B' y la perspectiva se revisó a Negativa desde Estable. Standard & Poor's espera que haya hechos definitorios en poco tiempo en Venezuela; sin embargo, el daño a las instituciones de la nación producto de los disturbios del año pasado llevarán un tiempo en solucionarse.
A principios del año 2003, deberá haber señales sobre si la ambiciosa agenda económica del nuevo gobierno del Presidente Álvaro Uribe de Colombia será implementada y si el plan militar del gobierno dará sus primeros frutos. Un avance en estos campos permitiría que la calificación 'BB' del gobierno se estabilizara. Con respecto a Ecuador ('CCC+'/Estable), si el gobierno del presidente entrante Lucio Gutiérrez mejorara las relaciones con los acreedores oficiales y demostrara tener capacidad de controlar a un Congreso fraccionado, la calidad crediticia del gobierno podría elevarse de su bajo nivel actual.
Standard & Poor's subió la calificación de México en 2002 a 'BBB-' de 'BB+' y revisó su perspectiva de Estable a Positiva, convirtiéndola en la octava nación en ingresar al grado de inversión partiendo desde una calificación de grado especulativo. En los últimos años, México ha permanecido inmune a los shocks externos de la región y ha incrementado su integración comercial con Estados Unidos ('AAA'/Estable). México, no obstante, continúa dependiendo significativamente del financiamiento externo, y su economía se divide cada vez más entre un norte próspero y un sur empobrecido. Las finanzas públicas son más débiles que las de países similares a México, y tanto la reforma estructural de las empresas públicas como la del sector de energía parecen estar en un punto muerto.
Las calificaciones de tres gobiernos en América Central cuentan con perspectivas estables: Costa Rica 'BB', el Salvador 'BB+', y Panamá 'BB'. A dos gobiernos de América Central, sin embargo, se les revisaron sus tendencias a Negativas en 2002: Guatemala ('BB') y Belice (BB-'). Guatemala tiene cada vez menos margen de maniobra en su nivel de calificación actual, dada la vulnerabilidad externa de su sector bancario y las apremiantes necesidades sociales de su población. La situación fiscal de Belice, exacerbada por los huracanes padecidos en 2001, no es consistente con su tipo de cambio fijo y su administración de la deuda pública precisa mejorar para mantener su calificación en el actual nivel en 2003.
Dos países del Caribe recibieron perspectivas Positivas en 2002: Trinidad y Tobago de su calificación 'BBB-' y Surinam de su calificación 'B-'. Aunque Trinidad pasó la mayor parte del año en una crisis constitucional, su impacto en la economía no fue muy fuerte y las recientes inversiones en sus extensos yacimientos de gas deberían mejorar drásticamente sus cuentas externas. Surinam, que no honró su deuda con los bancos comerciales en 2001, pudo mejorar su situación económica, partiendo desde una baja base, gracias a una mejora en la conducción. Por otro lado, otros países del Caribe, como Jamaica ('B+'/Estable) y Barbados ('AA-'/Estable), vieron un fuerte deterioro de sus cuentas fiscales y las finanzas públicas plantearán desafíos en el año 2003.
América del Norte Standard & Poor's subió en el año 2002 su calificación de Canadá en un nivel, a 'AAA'.Varios años de reestructuración pública y privada mejoraron la capacidad de recuperación de la economía, fortalecieron las cuentas externas del país y sustentaron el aumento de la calificación. La calificación 'AAA' de los Estados Unidos continúa sólida frente a cualquier escenario razonable. No obstante, la fuerte dependencia de Estados Unidos del ahorro externo, atrae capital que de otro modo estaría disponible al resto del mundo, y las políticas del gobierno estadounidense con respecto al comercio y la agricultura han enviado señales encontradas a los países en vías de desarrollo respecto a las ventajas de abrir sus propios mercados. De este modo, se podría decir que los elevados desequilibrios externos y las políticas públicas de Estados Unidos, más volcadas hacia aspectos domésticos, afectan la calidad crediticia de países más débiles que dependen del comercio internacional y de los flujos de capital.
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