2 de enero 2002 - 00:00

Año nuevo, gobierno nuevo, vicios viejos

La eterna cantinela sigue resonando entre las paredes de un Congreso que vive aplaudiendo todo, para después abrir paso a nuevos aplausos, enterrando los más recientes. Se abre el ejercicio 2002 para un país que estrena otra conducción, pero donde campean viejos usos y costumbres. Lo peor, que siempre se tiende a encontrar un pastor que distribuya premios y castigos, olvidando que cuando todo se hace muy intrincado, a las sociedades solamente las salva la férrea actitud de manejarse «de acuerdo a derecho».

• Varita mágica

Ciertos lineamientos vuelven a hablar de la fórmula de la felicidad absoluta, que sea capaz de solucionarle el problema al deudor en dólares: pero que le reintegre los dólares al depositante en esa moneda. El estado ideal para una persona sería, entonces, haber extraído créditos en dólares, siendo depositados en tal moneda, para devolverlos ahora en pesos. (Fenomenal y fascinante, digno de Harry Potter como ministro de Economía.) Pensar en el rumbo bursátil es hacer también un ensayo de ciencia ficción. Viniendo de un 2001 donde solamente se retrocedió 30 por ciento en acciones, entrando a un túnel de plena oscuridad actual y debiendo actuar mucho más por el instinto del operador, que por el simple raciocinio y valor de los activos, las acciones empresarias pueden partir de un Merval que esté muy «caro», o muy «barato», no dependiendo para nada de la cuestión bursátil.

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