24 de octubre 2001 - 00:00

Aparece inversor para el puerto de cruceros

«No descartamos intervenir en la licitación del puerto para grandes cruceros; nuestra empresa opera una terminal en Savona (cerca de Génova) y desarrollamos el de La Habana, que debimos entregar cuando cambiamos de dueños. Pero todo eso viene muy retrasado.» Quien habla no es un constructor ni un ejecutivo de una firma de estibaje: se trata de Roberto Fusaro, director general para Sudamérica de la histórica línea naviera Costa.

Del cambio de dueño al que se refiere es cuando la empresa dejó de pertenecer a la familia italiana que la fundó (Costa, obviamente) y pasó a manos de la estadounidense Carnival. Las autoridades de Washington le dieron a elegir: o la línea o la ruta a La Habana y el puerto. Costa dejó de navegar a Cuba...

«El tema del puerto depende de la Administración General de Puertos (AGP), y se suponía que iban a convocar a la licitación el año pasado, pero todavía ni noticias»
, dice el ejecutivo.

• Sucesión

La AGP debería ser sucedida por la SAP a ser conformada por el gobierno nacional, el municipal y los operadores portuarios, lo que tampoco ha sucedido.

Se dice en el mercado que el retraso obedecería tanto a la inacción consuetudinaria de los funcionarios como a fuertes desinteligencias entre los representantes de la administración central y la comunal.

Así, el muy cacareado proyecto de puerto para grandes barcos de turismo sigue durmiendo en algún cajón de algún funcionario (como tantos otros). Las previsiones originales hablaban de que la nueva terminal debía estar lista para 2004 o 2005, dado que el proyecto lleva al menos un año de retraso, hoy es imprevisible determinar cuándo se hará.

«El lugar previsto para el puerto es excelente: la dársena norte. Para los viajeros es magnífico porque desembarcarían a metros del centro y de Puerto Madero; gastarían más y se verían tentados a recorrer al menos parte de Buenos Aires. Para los porteños, los barcos (este año se estima habrá 20 cruceros que atracarán 60 veces en total) serán como una postal en pleno centro»,
dice Carlos Núñez, director de la naviera.

Por ahora los pasajeros desembarcan entre containers en las viejas dársenas «B» y «C», pero está previsto habilitar en forma provisoria un viejo edificio (que era propiedad de la desaparecida
ELMA) frente al viejo Hospital Ferroviario, para que haga las veces de terminal. «Al menos, dicen, le pondrán aire acondicionado porque hasta ahora la gente debía aguardar el embarque en galpones», dice Fusaro.

En tanto, la línea tratará de aprovechar la (prevista) resistencia de muchos argentinos a viajar lejos: para eso
duplicarán la oferta de plazas para la temporada diciembre/marzo respecto del año pasado. «Pasamos de 10.000 a 20.000. Por ahora vendimos sólo 30 por ciento más que el año pasado», admite Fusaro, quien agrega que la empresa incorporará cuatro barcos más a su flota de ocho hasta 2004.

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