Apoyo chino por deuda y Malvinas
Néstor Kirchner comenzó ayer el tramo oficial de su visita a China. Fue recibido por el presidente Hu Jintao con una fastuosa ceremonia que sólo se reserva a países amigos. Seminarios y reuniones entre los mandatarios marcaron el primer día de trabajo. Hubo solidaridad china con la renegociación de deuda argentina para salir del default, aunque ese país no tenga incidencia en las decisiones del FMI, y apoyo en el reclamo por las islas Malvinas que tuvo como contrapartida la solidaridad de Kirchner en la pretensión de reunificación con Taiwán. Uno de los logros más importantes del día fue el anuncio de que China incluyó a la Argentina dentro de los 22 países que autoriza visitar a sus turistas. Se conoció también que el gobierno de Pekín analiza incrementar la compras de soja a EE.UU. y la Argentina, una buena noticia que no estuvo directamente relacionada con la visita presidencial.
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• Deseo
Las palabras del final fueron para Kirchner, quien deseó que las relaciones con «la república hermana China», una frase que reiteró cada vez que pudo, «ocupe un lugar importante en las políticas de Estado».
«Hemos venido a trabajar con el deseo amplio de profundizar fuertemente las relaciones comerciales», aseguró Kirchner y reforzó la idea al señalar que los hombres de negocios que lo acompañan «representan al empresariado argentino y tienen que ver con la fenomenal recuperación de nuestra economía y con la recuperación institucional del país».
Kirchner dijo que « estamos en un punto de inflexión entre la República Popular China y el Mercosur», debido a que todas las naciones de la región están « profundamente decididas a tener una relación directa» con la nación asiática.
• Hermandad
Luego, el canciller Rafael Bielsa calificó el grado de relaciones. Señaló que ya se ha superado el intercambio comercial ocasional y sigue «la amistad y la hermandad».
Kirchner había iniciado la jornada en un seminario sobre turismo en el que anunció el «fin del calvario de las de visas y pasaportes» para los ciudadanos chinos que visiten la Argentina (ver vinculada).
Después compartió el almuerzo con empresarios de los dos países y, al final del día, el broche fue la ceremonia del Gran Palacio del Pueblo.
La tenue lluvia cambió los planes, ya que el desfile militar de los 120 inusualmente altos soldados de las tres armas,se hizo dentro del gigantesco palacio.
Obviamente, se omitieron los cañonazos que estaban programados si la parada hubiera tenido lugar en la explanada.
Las delegaciones se sentaron frente a frente en una larga mesa. Cada presidente habló tres veces y coincidieron en lo esencial y elemental: «La coexistencia pacífica y la convivencia con todos los países».
China, a cambio de Malvinas, consiguió que la Argentina apoye la indivisibilidad de las naciones para reafirmar su postura ante Taiwán.
La comida fue sorprendentey exótica: sopa de aleta de tiburón, sopa de leche de maíz, pollo asado, vegetales vaporizados, pescado semicrudo con salsas y postre, acompañados de vino tinto chino cosecha 2002 y jugo de naranja.



