Aprobó Diputados rescisión a Aguas pero se complica crear nueva empresa

Economía

El gobierno se apresuró en emitir decretos para rescindir la concesión de Aguas Argentinas y reemplazarla por una sociedad anónima estatal. Consigue ahora un apoyo a medias de una oposición que se niega a aceptar que no haya control futuro sobre los activos de la nueva empresa. Se renovaron ayer, también, las críticas opositoras al presidente de AySA, Carlos Ben. Pudo el gobierno conseguir que ratificara Diputados el decreto de cese de Aguas en el servicio, pero le será más difícil lograr ese número para aprobar la creación de la sociedad que la reemplaza. Esas dificultades con decretos del Presidente pueden extenderse al que elevó el mínimo no imponible en Ganancias, que aunque está en vigencia podría tener cuestionamientos judiciales y debería ser reemplazado por una ley.

La Cámara de Diputados aprobó ayer, por 145 votos a favor, 2 en contra y 48 abstenciones, la ratificación del decreto de Néstor Kirchner que dispuso la rescisión del contrato de concesión de la empresa Aguas Argentinas. Le demandó al oficialismo varias horas de debate en el recinto, a pesar de tener siempre el número asegurado. Por ejemplo, el radical cordobés Oscar Aguad pidió la presencia de Julio De Vido para que explique los motivos de la rescisión y alertó que la medida podría «costarle al país u$s 1.700 millones en el tribunal del CIADI».

El éxito del kirchnerismo en esa votación contrasta con los problemas crecientes que el gobierno está teniendo en el Congreso para aprobar la ratificación del decreto de necesidad y urgencia por el que ser creó AySA, la nueva empresa estatal. Ayer, hubo tres ejemplos claros del panorama que le espera al gobierno frente a la resistencia opositora a la forma en que se creó la sociedad anónima estatal.

  • En la misma reunión de las comisiones de Obras Públicas y de Presupuesto y Hacienda en que se emitió el dictamen de la ratificación al decreto que rescindió el contrato de Aguas, se discutió el segundo decreto más polémico.

    Estuvieron allí el secretario general del gremio Obras Sanitarias, José Luis Lingieri, y los intendentes bonaerenses Gustavo Posse y Ricardo Ubieto.

    Las protestas comenzaron cuando Elisa Carrió quiso que Posse, intendente de San Isidro, le precisara si estaba dispuesto a apoyar la creación de AySA «con Carlos Ben en la conducción». «Vamos a acompañar este proceso», le respondió. Desde ese momento Carrió le replicó a gritos: «Usted será responsable de lo que suceda».

  • La titular del ARI había presentado un día antes un crítico informe a la reestatización de Aguas Argentinas donde considera que «no se trata de una estatización, sino una privatización», dijo. «Lo que hace el gobierno ahora no es volver a tomar el servicio, sino crear una sociedad anónima de derecho privado, sin licitación pública. Esa sociedad anónima cuando se quiera puede ser vendida, como se quiera», sentenció.

  • Lingieri tuvo otro de sus cruces más duros ayer con Graciela Camaño. El sindicalista defendió al gremio diciendo que «ha realizado gestiones en los últimos tres años para solucionar el problema de la deuda» de la empresa y señaló que para realizar todas las obras posibles «es necesario aumentar tarifas o que el Estado haga inversiones».

    Fue cuando Camaño le retrucó: «No podemos aceptar que nos diga Lingieri que el problema se resuelve con tarifas o inversiones desde el Estado, porque su gremio tenía y tiene 10% de las acciones, y cuando en los primeros años la empresa ha recuperado las inversiones, y mucha gente ha mirado para otro lado».
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