21 de junio 2005 - 00:00

Aprobó Fondo negociar acuerdo con Argentina

• En una tensa reunión de directorio, el Fondo trató caso argentino y habilitó negociar acuerdo. Era lo esperado. • Trascendió que nuevo entendimiento será hasta 2008. Prometen desde Economía empezar ya las negociaciones. • Néstor Kirchner, en Rosario, embistió duro contra el organismo. «Me atacan porque defiendo al país», dijo. • Lo cierto es que si quisiera, lograría rápido acuerdo. • Obviamente, y como en toda negociación, hay diferencias: gasto público, privatizadas, inflación. Nada insalvable.

Anoop Singh
Anoop Singh
Con un reconocimiento por la recuperación de la economía en los últimos tres años, pero fuertes críticas por los escasos avances en reformas estructurales y por el achicamiento del superávit fiscal en 2005, el directorio del FMI completó ayer la revisión de la economía argentina. De esta forma, quedó abierto el camino para negociar un nuevo acuerdo, aunque desde el Palacio de Hacienda reconocían ayer que será «un proceso lento y gradual».

El encuentro de los 24 directores para debatir el caso argentino se desarrolló en el piso 12 del organismo y se extendió por casi dos horas. Fue en el marco del cumplimiento del artículo IV de la carta orgánica del FMI, que establece la obligación de analizar la economía de cada país cada dos años.

«No corrió sangre»,
destacaron en Economía, pero sí admitieron que emergieron posiciones muy críticas sobre los temas que más preocupan a los países del G-7: básicamente el futuro de 23,85% de los bonistas que no entraron en el canje y la necesidad de acelerar la negociación con empresas privatizadas. Los representantes de Japón e Italia fueron los más vehementes, pero no se quedaron atrás los representantes de Inglaterra y Alemania.

Todo se hizo sobre la base del documento de 65 puntos que preparó el staff del Fondo, liderado por Anoop Singh, sobre la situación actual del país y las recomendaciones a futuro para alcanzar un «crecimiento sustentable». A esto se agregó la respuesta del equipo económico, a través de un escrito de 13 páginas con la firma del ministro de Economía, Roberto Lavagna, y el presidente del Banco Central, Martín Redrado. El representante argentino ante el FMI, Héctor Torres, fue el encargado de defender la posición argentina.

El texto que preparó el staff-del organismo puede tener distintas lecturas. Algunos puntos destacan y elogian la performance de la Argentina y la conducción de la política económica. Pero otros plantean fuertes dudas sobre el futuro y cuestionan la posibilidad de mantener el crecimiento si no se corrigen determinados aspectos, como el aumento del gasto, la permanencia de impuestos distorsivos y la inflexibilidad del dólar a la baja (ver aparte).

• Demandas firmes

Esta revisión abrió la puertapara la negociación de un nuevo acuerdo. El problema es que el staff del FMI negociará sobre la base del documento aprobado ayer. Y esto implica que se mantienen muy firmes las demandas sobre el avance en reformas estructurales, aspectos que deberían quedar plasmados en el nuevo acuerdo.

«Seguramente solicitaremos que arranque la negociación, pero sin ningún apuro ni fechas límite. Salir a las apuradas implicaría realizar concesiones no deseadas y, en definitiva, acceder a un mal acuerdo»,
aseguró Torres a este diario.

Recién a mediados de julio comenzarían los primeros encuentros formales para redactar una carta de intención. Pero enseguida vienen las vacaciones de verano en el FMI, del 8 al 22 de agosto.
«Es muy improbable» que antes del receso pueda culminarse la negociación, reconocen en Economía. Si esto es así, hay pocas chances de resolver todo antes de las elecciones de octubre. El escenario de mayor probabilidad, por ende, es que el acuerdo termine plasmándose más cerca de fin de año.

Sin precisiones oficiales, todo indica que será un compromiso a tres años de plazo, similar al que se había firmado en setiembre de 2003, pero que quedó trunco a los nueve meses.

El gobierno buscará la refinanciación de todo el capital que vence por lo menos en los próximos dos años, cercano a u$s 10.000 millones. Pero éste es uno de los últimos temas que entran en la discusión cada vez que se abre una instancia de negociación. Quedó totalmente descartada la hipótesis de un acuerdo «light» a sólo un año y sin compromisos de largo plazo. Pero el texto de la visión argentina que elaboró el staff señala claramente una serie de cuestiones que requieren de avances en el mediano plazo, que incluirían compromisos para el gobierno que asuma en diciembre de 2007.

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