Roberto Lavagna no tiene intenciones de aplicar, pese a que lo había prometido a fines de 2003, los $ 1.500 millones que ingresarán con el incremento del precio de los cigarrillos para bajar la alícuota del impuesto al cheque. La idea de Lavagna es financiar un viejo proyecto para acelerar los reintegros del Impuesto al Valor Agregado (IVA) para las empresas que hayan invertido. La intención del ministro es crear un régimen de tratamiento especial para los que acumulen grandes cantidades de IVA a los últimos cinco años por haber invertido en bienes de capital en general, y que no hayan podido descargarlo en sus declaraciones mensuales. Desde la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) se crearía una especie de «crédito fiscal» que en la teoría oficial favorecería las inversiones para ampliar la capacidad instalada.
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Este proyecto que tiene en mente Lavagna es, en realidad, una propuesta de José Luis Machinea de noviembre de 2000 como mecanismo para favorecer la compra de bienes de capital y tratar de hacer más liviano para las empresas el fallido «impuestazo» de enero de ese año. No pudo aplicarlo, pero a mediados de 2003 Lavagna retomó la idea, junto con la posibilidad de acelerar el cronograma de amortización en el Impuesto a las Ganancias para la compra de bienes de capital y la puesta al día en la devolución del IVA a los exportadores. De los tres proyectos, sólo pudo cumplirse el primero. Los otros dos fueron cuestionados desde el Fondo Monetario Internacional por su posible costo fiscal en las negociaciones de setiembre del año pasado.
En ese acuerdo Lavagna había dispuesto también que se comenzaría a reducir la presión del impuesto al cheque con la aplicación de nuevos tributos dentro del primer trimestre de 2004, en referencia a los mayores aranceles a los cigarrillos.
Esta última medida ya se tomó, y según un comunicado oficial del Ministerio de Economía distribuido el viernes, de una recaudación actual de $ 2.500 millones anuales en los impuestos al tabaco, ingresarán finalmente unos $ 4.000 millones. Esto es $ 1.500 millones más.
Este dinero, que según lo que se acordó con el FMI debería ayudar a reducir la presión del impuesto al cheque, ahora no será usado para este fin, sino para financiar el proyecto de promoción de la inversión que propone Lavagna.
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