19 de abril 2002 - 00:00

Apuran ley que termina con "corralito"

El Ministerio de Economía está decidido a jugarse una parada fuerte para asegurarse el visto bueno de los legisladores y frenar los recursos de amparo: el proyecto que enviará al Congreso a principios de la semana que viene planteará directamente la posibilidad de terminar de una vez con el «corralito».

«No es sencillo que los legisladores aprueben rápidamente una reedición del plan BONEX. Es necesario ofrecer algo más, y la zanahoria será terminar con las restricciones bancarias», explicó ayer a la noche una alta fuente del Ministerio de Economía.

Dar por finalizado el «corralito» tendría varios efectos benéficos al mismo tiempo: en primer lugar, cumpliría con un pedido expreso del Fondo Monetario Internacional. También significaría una buena señal para el público, por lo menos desde el punto de vista del anuncio. Y bajaría los decibeles sobre las especulaciones de una inminente caída en masa de los bancos a causa del «goteo» que sufre diariamente el «corralito». Al eliminarse los depósitos reprogramados, no tendría sentido mantener el ajuste por costo de vida del CER y un reclamo reiterado de los legisladores.

• Reuniones

Por supuesto, la gran duda que existe es cuánto dinero podrían demandar los ahorristas en efectivo de sus cuentas a la vista para comprar dólares. Si la cantidad es muy grande, podría elevar la cotización muy por encima de los $ 4 casi de un solo golpe.

Durante todo el día, hubo reuniones entre funcionarios de Economía, el Central y técnicos de los principales bancos para analizar las distintas alternativas posibles para dar por terminado el «corralito».

Por supuesto, no tiene nada que ver con la liberación que había propuesto el ex ministro de Economía Domingo Cavallo en un plazo de 90 días. En este caso, se trata de entregarles bonos en dólares a los ahorristas para que queden directamente fuera del banco.

Las discusiones pasan, fundamental-mente, por el costo fiscal que cada una de las decisiones podría acarrear. Este es el panorama que se analizaba ayer por la noche:

• Depósitos reprogramados: como hay $ 40.000 millones de plazos fijos en esta condición, sería necesario colocar bonos por unos u$s 28.000 millones (considerando que la conversión se realizará a $ 1,40. Según sostienen oficialmente, esto no tendrá costo adicional. Esto es así porque los bancos deberán entregar títulos del Estado que mantienen en cartera por un monto equivalente a los depósitos que optan por los nuevos bonos en dólares.

• Cuentas a la vista:
en total hay $ 35.000 millones. Pero se estima que el dinero «sobrante» que puede potencialmente ir al dólar se acercaría a los $ 15.000 millones. Como la propuesta será que esos depósitos puedan utilizarse también para canjear bonos en dólares a $ 1,40, sería necesario emitir nueva deuda por unos u$s 11.000 millones.

«Es difícil que el Fondo acepte una propuesta así, porque se trata de deuda en dólares y de corto plazo, que es lo que se quiere evitar para el futuro», razonaban ayer en el Banco Central. Estos nuevos bonos en dólares tendrían un plazo de tres años y pagarían intereses semestralmente.

• Emisión clave

La emisión de bonos de mediano plazo en dólares y a un tipo de cambio especial de $ 1,40 es clave para convencer al depositante de que no retire rápidamente sus fondos del «corralito» y presione sobre el valor del billete. La posibilidad de canjear depósitos a la vista por bonos en dólares será, eso sí, totalmente voluntaria.

Otra alternativa, bastante más arriesgada, es liberar totalmente las cuentas a la vista sin opción de bonos de por medio. En este caso, según concluyeron ayer tras la larga serie de reuniones, el BCRA tendría que disponer de unos 5.000 millones de dólares de las reservas para evitar que el dinero que puede ir al dólar envíe la cotización a las nubes, explicaron.

En la ingeniería financiera que se está armando, no se excluye la posibilidad de incluir de alguna manera a las AFJP. Los fondos de pensión también tienen una gran cantidad de títulos del Estado y están en plena negociación para que esos préstamos garantizados que fueron pesificados sean reconvertidos a dólares.

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