31 de mayo 2002 - 00:00

Argentina se comprometió en un año a cambiar la ley de patentes

La Argentina se comprometió a modificar la ley de patentes vigente actualmente, en un período menor a un año comenzando a contar desde el próximo lunes 3 de junio. Como contrapartida, Estados Unidos le abriría antes de fin de año totalmente y sin aranceles el mercado norteamericano a 40 productos en los que los exportadores argentinos serían seriamente competitivos. Esto le permitiría al país aumentar anualmente los envíos hacia Estados Unidos en por lo menos 570 millones de dólares más.

Estas dos medidas fueron negociadas y concretadas ayer por el secretario de Relaciones Económicas Internacionales argentino, Martín Redrado, con el subsecretario de Comercio Exterior de EE.UU., Peter Allgeier, en Washington. Con estas dos medidas, ambos funcionarios cumplen ahora oficialmente con la promesa pública que hicieron el 15 de abril de 2002 en Buenos Aires, cuando Redrado y Allgeier negociaron la forma en que Estados Unidos oficializaría algún tipo de ayuda comercial para la Argentina.

Antes de este encuentro, las medidas aperturistas de los mercados norteamericanos forman parte de las promesas que el gobierno de George W. Bush le hizo al Ministerio de Relaciones Exteriores a comienzos de año. Durante el primer viaje que Redrado hizo a Washington en enero, se le aseguró a la Argentina que si avanzaba en un acuerdo con el FMI (cosa que se logró ayer con la sanción de la derogación de la ley de «subversión económica»), Estados Unidos abriría mercados críticos. La primera medida en este sentido se dio en abril de este año, cuando la Argentina quedó fuera de las restricciones a las importaciones de siderurgia. Ayer se concretó la segunda medida aperturista hacia la Argentina, al permitir un mayor ingreso de carne. Sin embargo, el paso más importante en la eliminación de barreras fue el que se dio ayer, con el levantamiento eventual de estas restricciones.

Entre otros productos, la Argentina podría ingresar sin arancel a Estados Unidos cueros de todo tipo, quesos, frutas (manzanas, damascos, peras, uvas), cítricos (limones, pomelos, naranjas; con pulpa o jugos), maníes, aceites vegetales, glucosa y resina, metales preciosos, joyas en base a oro y plata, entre otros.

El mecanismo técnico por el cual Estados Unidos abriría sus mercados para que ingresen estos productos es el siguiente: el gobierno norteamericano reclamaría para estos productos la consideración de Sistema Generalizado de Preferencias (SGP). Esta es una herramienta política unilateral de Estados Unidos, a través de la cual se otorgan exenciones arancelarias para las importaciones de ciertos países con la categoría de «en desarrollo» según las condiciones de las Naciones Unidas. Antes del otorgamiento de un SGP, un país debe crear una Comisión Bilateral de Comercio e Inversiones, que en este caso trabaja desde marzo y la integran Redrado y Allgeier. La decisión es legislativa, por lo cual debe pasar por el Congreso norteamericano, que para autorizar este tipo de aperturas puede demorar 90 días para su tratamiento y luego otros 30 para su implementación. El período de la ventaja arancelaria unilateral puede ser de 2 a 5 años. Esto quiere decir que contabilizando desde el próximo lunes, antes de octubre la Argentina podría tener abierto el mercado para estos 40 productos.

Si esto se concreta las exportaciones locales hacia Estados Unidos podrían aumentar, según las mediciones del Ministerio de Relaciones Exteriores, en por lo menos 570 millones de dólares anuales. Actualmente los envíos hacia EE.UU. superan levemente los u$s 3.000 millones, con lo cual podrían superar en el año 2003 los 3.600 millones de dólares.

• Restricciones

Actualmente la Argentina tiene serias restricciones para ingresar al mercado norteamericano, según declaró en la reunión de Buenos Aires el propio Allgeier, por la vigencia de la ley de patentes actual. Estados Unidos se amparaba hasta ahora en esta legislación argentina aplicando la «Sección Especial 301 de la Ley de Comercio» de ese país, por la cual se le cierran mercados a todos los países que «violen los derechos de propiedad intelectual».

Para destrabar este capítulo, y tal como adelantó este diario el 16 de abril de este año, el gobierno comenzará a trabajar ya desde el lunes en la modificación de esta ley. El primer paso en este sentido lo dio ayer el gobierno argentino al presentar oficialmente ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) el compromiso de modificar la legislación local adecuándola a lo que exigen las reglas de esta entidad internacional. En concreto, lo que buscará ahora el gobierno de Eduardo Duhalde es incluir en una nueva versión de la ley vigente, la protección de los derechos de la propiedad intelectual de los microorganismos y los procesos de producción; en lugar de únicamente los bienes finales producidos.

Según el compromiso argentino ante la OMC, habrá un año desde el próximo lunes para alcanzar una nueva legislación adaptable a las reglas del organismo; que por otro lado son las que reclama la Argentina. Puntualmente con esta nueva legislación los que se beneficiarían en un primer momento son las empresas norteamericanas (y también muchas europeas) de laboratorios e informática (software y hardware).

No es una ley más la que ahora buscará aprobar el gobierno de Duhalde en el Congreso nacional. La ley de patentes vigente hoy en la Argentina es probablemente el mayor reclamo (antes del default), que desde siempre hacen al país los delegados diplomáticos de todos los gobiernos de países centrales. Tradicionalmente no sólo desde Estados Unidos se reclamó por esta legislación, sino que además se sumaron periódicamente al pedido países como Francia, Alemania, Suiza e Inglaterra.

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