4 de agosto 2003 - 00:00

Argentina ya perdió u$s 3.500 millones por demorar renegociación de la deuda

Por demorar el acuerdo con los acreedores, la Argentina deberá asumir un costo adicional de u$s 3.500 millones. Es sólo por la suba de un punto que tuvo la tasa de interés en los Estados Unidos en los últimos 30 días. Son cerca de u$s 600 millones la carga que cada año se suma, siempre, claro, que se piense alcanzar restablecer algún día las relaciones con inversores. Desde el equipo económico, ahora a fines de setiembre sólo esperan «delinear», en el marco de la Asamblea Anual del FMI en Emiratos Arabes Unidos, la propuesta a acreedores. En el mejor escenario, en junio de 2004 podría estar cerrado el proceso. En el ínterin, el país pierde inversiones, que es precisamente lo que mantiene altos el desempleo y la pobreza. De seguir, además, subiendo la tasa en los EE.UU., compromete más los presupuestos de los próximos gobiernos. Pero Roberto Lavagna ve entre los acreedores -hay entre ellos 500.000 ahorristas argentinos- «conspiradores» que atentan contra su continuidad en el Palacio de Hacienda, según declaraciones efectuadas anoche.

Argentina ya perdió u$s 3.500 millones por demorar renegociación de la deuda
La Argentina perdió ya más de u$s 3.500 millones -como mínimo-por la demora en acercar una propuesta a los acreedores. La cifra es consecuencia de la reciente suba de tasas en Estados Unidos que a 10 años -el plazo más común y de referencia para todos los mercados internacionales-trepó un punto sólo en los últimos 30 días, a casi 4,5%, y que ya desató una fuerte caída en los papeles de la deuda de países emergentes.

El monto de la pérdida para el país surge de tomar estimaciones conservadores de lo que será el proceso de renegociar la deuda. Considerando que la Argentina tiene u$s 60.000 millones para reestructurar, son cerca de 600 millones de dólares cada año los que deberán sumarse ahora al pago de intereses (suponiendo que se refinancia en promedio a 20 años, el valor presente de pagar ese monto a tasas muy conservadoras da u$s 3.500 millones. Algunos analistas lo duplican incluso).

• Tanteos

En 10 días, el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, volverá a entrevistarse una vez más con grupos de acreedores de Europa y Estados Unidos con los que tanteará hasta qué porcentaje de quita están dispuestos a aceptar en el capital, el plazo máximo de pago de los nuevos bonos y, lógicamente, la tasa de interés, ahora incrementada por lo arriba mencionado. Juega en contra de un rápido acuerdo el hecho de que son 152 los bonos en default que deben reestructurarse, diferentes jurisdicciones y miles de ahorristas repartidos en todo el mundo a los que debe contactarse.

Pero, al mismo tiempo, tras 14 meses de gestión en el Palacio de Hacienda, Roberto Lavagna poco pudo -o quisoavanzar sobre el tema. El ministro incluso ve en los acreedores una fuente de conspiración -entre otras visionescontra su continuidad en el Palacio de Hacienda. «Cada vez que salgo al exterior, surgen operaciones del poder financiero», basándose en que, en el exterior, buscan que la deuda con el FMI y Banco Mundial y hasta los BODEN se incluyan en el paquete a renegociar. La realidad es que sólo algunos acreedores lo solicitan y nadie cree que la Argentina extienda la quita a organismos y BODEN. Incluso, el ministro considera que se trata de deuda generada en la «década el '90", como si se tratara de una herejía o de un virus.

• Aprendizaje

Lo concreto es que cada mes que transcurre puede ser más complicado y más caro para el país si se acentúa la tendencia con datos de reactivación en EE.UU. que impliquen nuevas subas en sus tasas de interés. Parte de la demora es producto, además, del aprendizaje que sobre reestructuraciones de deuda está haciendo Lazard Frères, la entidad seleccionada por Economía para definir el proceso. En el interín, las inversiones se demoran, el crédito externo para empresas se aleja y continúa la fuga de capitales: de la Argentina se irán u$s 700 millones más este año. Se repite así lo característico de los '80: dólares que ingresan de exportaciones se van por falta de inversiones o crédito.

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