21 de enero 2002 - 00:00

Aseguran que no habrá este año un boom exportador

Aseguran que no habrá este año un boom exportador
A pesar de la devaluación del peso, no habrá un boom exportador durante este año, debido a la inestabilidad macroeconómica y a la falta de crédito en el mercado interno y externo, pronosticó la Fundación Capital.

Según evalúa el informe, después de la devaluación la Argentina «presentará un fuerte deterioro en el nivel de inversión y consumo», que no se verá aliviado por un crecimiento en las exportaciones.

Al respecto, explicó que, si bien el tipo de cambio es una variable que mejora la competitividad internacional y puede explicar los aumentos de las exportaciones, «no es la principal variable explicativa».

Antecedentes

«Existen otros factores de más largo plazo, como ser la estabilidad macroeconómica, la apertura de nuevos mercados para colocar los productos del país exportador y el nivel de actividad de los principales mercados de destino», indicó.

La entidad analizó los antecedentes latinoamericanos, como la devaluación de México y Brasil, y la manera en que impactaron en la actividad económica y en las exportaciones.

«La Argentina se parecerá a lo peor de cada una de esas experiencias: regular desempeño del sector externo (Brasil) y mal desempeño en el nivel de actividad (México)».

A este desalentador panorama se suma «el agravante de todas las D que se fueron sucediendo en los últimos 30 días, haber entrado en default, no tener crédito en el mercado interno por las restricciones de los depósitos, el sinceramiento del fin de la convertibilidad (con la devaluación del peso), la desordenada desdolarización y tres años recesivos».

«Además, el contexto internacional no acompaña, los precios de los commodities se encuentran en baja, el comercio internacional contraído por las menores tasas de crecimiento económico y tampoco se vislumbran nuevos acuerdos comerciales»
, señaló el informe.

En este sentido, consideró que el sector exportador «no es ajeno a la inestabilidad macroeconómica imperante en la actualidad, que se traduce en los demorados pagos por servicios contratados en el exterior por la imposibilidad de girar las divisas, la dificultad de financiarse con crédito externo por el default del sector público argentino y la inexistencia de crédito interno para la inversión».

A lo que se suma «el dinero atrapado en el «corral» financiero y un Estado carente de recursos para fomentar una política de incentivos de exportaciones», lo que
«acota el impacto devaluatorio».

Por otro lado, el informe estimó que «las importaciones tendrán un desempeño acorde con el nivel de actividad económica, agravado por el encarecimiento de su precio, por lo que caerían más de 20 por ciento».

En este contexto, el resultado «provisorio» de la balanza comercial de bienes en el presente año «arrojaría un superávit de más de 10 mil millones de dólares contra 6 mil millones estimado para 2001», calculó la Fundación Capital.

Modelo sólido

Finalmente, expresó que el país deberá buscar un modelo exportador sólido hacia el futuro que permita que la economía sea sustentable, ya que «obtener divisas por otro medio será difícil en los próximos años».

«Para el desarrollo de una política exportadora son necesarios la estabilidad macroeconómica, la existencia de previsibilidad basada en una baja inflación, equilibrio fiscal intertemporal, reglas claras y estables y un set de precios relativos competitivo, entre los que se encuentra el tipo de cambio», concluyó.

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