El nuevo esquema de dólar oficial para los créditos que no ingresaron en la pesificación, no alcanza para que los deudores continúen pagando la misma cuota en pesos. Aún considerando una reducción de 33 por ciento en la tasa de interés y un alargamiento de 20 por ciento en el plazo del crédito, la cuota mensual aumenta en aproximadamente 10 por ciento en promedio.
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Un ejemplo con valores promedio es bastante elocuente al respecto. Para un crédito hipotecario de u$s 110.000 sacado en enero de 1996 a un plazo de diez años y una tasa de interés de 10,50 por ciento anual, la cuota correspondiente pasa a u$s 1.219,78.
Claro que si se aplica el nivel de $ 1,40, el pago mensual asciende a $ 1.707, es decir 10 por ciento más de lo que se venía pagando.
El detalle es que la cuota continúa siendo más alta aún con una fuerte reducción de las tasas y una extensión del plazo. Es decir que el deudor se encuentra con un crédito que no podrá cancelar en cuatro años, sino en cinco. Y encima debe pagar en las cuotas que le restan con un aumento cercano a 10 por ciento en moneda local.
Mayor incremento
Un extenso análisis con distintas variables realizado por el Banco Central muestra que a medida que el plazo del crédito se acorta, el aumento de las cuotas es mayor.
Por el contrario, cuando el saldo del préstamo se va alargando, la incidencia de aplicar el tipo de cambio de $ 1,40 por dólar disminuye y la cuota en pesos queda en niveles similares, eso sí pagando durante una mayor cantidad de meses.
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