Tal vez mientras alguien lee estas líneas las cosas hayan cambiado -los mercados tienen la costumbre de hacerlo casi siempre sin aviso y de una manera endemoniada-, pero lo cierto es que, por lo ocurrido durante la última semana, quedó la sensación de que ya no podemos hablar mas de un "rally" alcista. Claro que, a pesar de la baja que tuvo ayer el mercado, cuando el Dow retrocedió 2,08% para quedar en 8.317,34 puntos (el NASDAQ y el S&P 500 perdieron algo menos), tampoco podemos afirmar que el "rally" haya muerto. Curiosamente, los datos de la economía y del mercado fueron, en su mayoría, positivos (por ejemplo, el número de nuevos pedidos de seguro de desempleo y los resultados de AOL); sin embargo, 20 minutos antes de las 14 el mercado se zambulló en la zona perdedora para nunca más volver del lado ganador. Si bien se escucharon muchas explicaciones tratando de justificar lo que pasó (realmente no hubo ningún hecho significativo), la mayor parte se concentró en el viejo argumento de la "toma de ganancias". No importa que esto "hiciese agua" por todos lados, ya que lo cierto es que hace una semana que los índices se mueven de manera casi lateral, habiendo tenido tiempo más que sobrado para "descremar" cualquier exceso. Es que, sin nada razonable para decir, lo más fácil suele buscar refugio en los viejos clichés del mercado. Si bien no podemos adelantar lo que ocurrirá en el mercado bursátil, algunas señales apuntan a que algo está por cambiar en los próximos días. Por lo pronto, el anuncio de la captura del "sniper" (francotirador), que ha tenido en vilo a los norteamericanos, vuelve a poner en el tapete la cuestión de las elecciones del "mid term" y especialmente un posible ataque a Irak. Si esto es bueno o malo para el mercado y para el mundo, es algo que veremos.
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