5 de junio 2001 - 00:00

"Aunque sea por cansancio habrá algo de reactivación"

"La operación era necesaria, pero genera una situación más complicada que la de hoy para dentro de cuatro años. Y cuatro años están a la vuelta de la esquina." Roberto Alemann, con las cifras finales del megacanje sobre la mesa, analizó ante Ambito Financiero las consecuencias que puede tener. Según la visión del ex ministro de Economía, las posibilidades de que con esta medida baje el riesgo-país a niveles como Chile «es posible pero poco probable». Considera que igualmente este año «algo de reactivación en el tercer trimestre va a haber, aunque sea por cansancio» pero aclara que no hay que pensar «en nada revolucionario ni épico» si no se toman «medidas fiscales de fondo y en todos los frentes». Por primera vez le contesta a Domingo Cavallo que lo acusó de «ignorante», afirmando que «lo toma como un insulto» y lamenta que el ministro «no se dé cuenta de que lo que queremos es que le vaya bien a él y al país». Las principales declaraciones de Roberto Alemann a este diario fueron las siguientes:
Periodista: ¿No es cara la tasa que debió pagar el gobierno?


Roberto Alemann:
Por supuesto que es cara, pero no había otra alternativa. O se hacía la operación o las consecuencias serían peores. Ahora hay que esperar que baje el riesgo-país a aproximadamente entre 600 y 700 puntos, porque los 1.000 actuales son insostenibles.

P.: ¿No hubo un aprovechamiento de la situación desde el mercado para sacar rédito de una mala situación argentina?


R.A.:
Claro que lo hubo, pero no se le puede echar la culpa al mercado que lo único que hizo fue cobrarle a la Argentina la tasa que corresponde por la situación del país. El culpable del fenomenal déficit y de que la Argentina tenga serias dificultades para cumplir sus compromisos es el país y no los extranjeros y banqueros que le prestaron. Somos nosotros los que cada vez pagamos menos impuestos y subimos más el gasto público.

P.: ¿Puede ahora comenzar el despegue después de tres años de recesión?


R.A.:
No hay ninguna garantía, pero es innegable que puede ayudar. Lo que importa es que la operación alivia una grave situación actual, pero provoca una acumulación de deuda para dentro de cuatro años que puede generar una situación más complicada que la de hoy. Y cuatro años están a la vuelta de la esquina. Hasta ese momento los mercados tendrán todos los días en cuenta esta realidad.

P.: ¿Qué condiciones consideraría el mercado como favorables para una reactivación?


R.A.:
Primero y fundamental hay que esperar que por esta operación en las próximas jornadas el riesgo baje al promedio anterior de entre 600 y 700 puntos. Igualmente en ese nivel no hay reactivación. Y luego que lentamente se ubique en los 200 puntos como tiene hoy Chile. Ese es el nivel que debe buscar la Argentina.

•Poco probable

P.: ¿Sinceramente cree que eso se puede dar en estos cuatro años?

R.A.:
Es posible, pero poco probable.

P.: ¿El gobierno confía en que la operación cambie las expectativas y genere un shock de confianza?


R.A.:
El público no entiende nada. La operación es una cuestión de unos pocos que además no consideran que sólo con esto alcanza para reactivar. Además está la mala experiencia del blindaje.

P.: ¿Cómo se genera entonces un shock de confianza?


R.A.:
De una vez por todas que haya medidas fiscales de fondo. Gastar menos con decisiones duras que requieren voluntad política y recaudar más. Deben ser reacciones en todos los frentes de manera paralela.

P.: ¿La pregunta del público es si se puede pensar en que podría comenzar a salir de la recesión?


R.A.:
No sé si tanto, pero en el tercer trimestre algo de reactivación va a haber, aunque sea por cansancio. El primer semestre del año fue tan malo, que el segundo no puede ser peor. Además hay cosecha récord y un buen año de la petroquímica, que empujarán el índice. Pero no piense en nada revolucionario ni épico.

P.: ¿Ese plan fiscal no fue lo que propuso Ricardo López Murphy y se tornó en políticamente inviable?


R.A.:
López Murphy sólo tenía razón en cuanto a los gastos, pero no atacó el problema de los ingresos. Además creo que allí faltó voluntad política.

P.: ¿Por qué insiste tanto en que hay que atacar los ingresos?


R.A.:
La Argentina necesita 10.000 millones de pesos. López Murphy quería bajar a 8.000 millones. La evasión hoy es superior a los u$s 30.000 millones y no creo que sea muy difícil bajarla en u$s 10.000 millones. Si esta intención se hiciera junto con un plan de reducción del gasto, la tasa de interés directamente se derrumbaría.

P.: ¿Cree en los planes de competitividad que está lanzando Cavallo?


R.A.:
Si únicamente significan bajar impuestos sin mayores compromisos ni reducción de gastos, sólo generarán más déficit.

P.: ¿Funcionaría como medida para ayudar a ese shock de confianza volver a colocar el Impuesto a las Ganancias a la situación de diciembre del '99?


R.A.:
Si se pudiera hacer sería maravilloso, pero es una medida que debe pensarse con mucha prudencia porque no apunta a solucionar el problema del déficit. Dicen igualmente que esa alza no generó los ingresos que se pensaron. El problema es que en el caso de los autónomos muchos luego de ese aumento en la presión entraron en el círculo evasor, y cuando alguien entra en ese mercado es difícil hacerlo salir. En el caso de los gerentes en relación de dependencia, no sé si inmediatamente después de una baja en ganancias comenzarán a consumir porque hay mucho miedo a perder el empleo.

P.: ¿Funciona la fórmula Fernando de la Rúa-Domingo Cavallo?


R.A.:
Funciona porque les conviene a los dos. El ministro le da la energía que evidentemente le faltaba al gobierno, y De la Rúa aporta la prudencia que no tiene Cavallo. Se necesitan y deben seguir trabajando juntos.

P.: ¿Qué puede pasar si luego de octubre el gobierno tiene un fuerte revés electoral?


R.A.:
En las próximas elecciones no creo que a nadie le vaya realmente bien. Creo que a todos les irá regular. No veo que se perfilen grandes ganadores. Además será una elección extraña donde por primera vez se elegirán senadores. Esto le dará un color muy provincial donde la situación nacional será fundamental, pero no lo único importante.

P.: ¿Por qué cree que Cavallo le dijo «ignorante»?


R.A.:
Creerá que lo soy. Lo tomo como un insulto. Si no estoy informado es por datos que él mismo oculta. Yo cuestiono datos obvios de déficit e ingresos. Lo que el ministro tiene que tener en cuenta, en mi caso y en el de muchos profesionales, es que todos queremos que le vaya bien a él y al país, y que nadie tiene nada personal contra él. Sin embargo, cuando alguien dice algo que a Cavallo no le gusta, agrede, insulta, se nubla y le aflora la incontinencia verbal. Lo lamento por él.



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