En un capítulo más de los numerosos desencuentros entre las automotrices y el gobierno (tanto el actual como los anteriores), los fabricantes de autos le solicitaron sorpresivamente una reunión con el ministro Roberto Lavagna para definir la forma de pago de la deuda por u$s 350 millones que el Estado tiene con el sector por el Plan Canje.
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La nota fue presentada el viernes pasado «con un tono respetuoso» -explicaron fuentes de la industria- aunque el malestar de los empresarios es evidente en estos días por el mecanismo que estudia el gobierno para saldar ese compromiso.
Directivos de las terminales reconocieron que la información publicada por este diario la semana pasada sobre la decisión del equipo económico de avanzar con el sistema de licitación de quita de deuda para pagar el pasivo motivó la solicitud del encuentro con el ministro. «Lo que queremos es que nos paguen ya», sentenció malhumorado un empresario por la demora en cobrar los bonos que recibieron por los descuentos efectuados cuando regía, hace dos años, el sistema de canje de autos usados por 0 km.
El mecanismo de licitación establece que las automotrices presentarán una propuesta respecto del porcentaje de quita de deuda que aceptan y aquella que permita la mayor disminución de lo reclamado tendrá prioridad para el cobro, Además, ese pago se hará con bonos. A todo esto se suma que la deuda de 350 millones era originalmente en dólares y que, tras la devaluación, el gobierno propone pagarla en pesos a 1,40 más CER. Según cálculos de las empresas, entre la pesificación, la quita de deuda y la depreciación de los bonos, las empresas recibirán sólo 10% de la deuda original en dólares.
• Inversiones
Desde el Ministerio de la Producción, que conduce Aníbal Fernández, insisten con esta propuesta: «Es la única forma de cobrar que tienen, como sucede con todos los acreedores del Estado». Sin embargo, para la industria automotriz se estudia un mecanismo que reduciría la quita ofrecida siempre y cuando la automotriz en cuestión presente una nueva propuesta de inversión. Este tema también molesta a las empresas: «Las inversiones ya las hicimos y lo que nos deben lo tienen que pagar», responden.
En Producción -donde conocen la resistencia de los empresarios-, la definición es tajante: «Si no hay nuevas inversiones, por el sistema de producción globalizado de las automotrices a nivel mundial, vamos a terminar fabricando otra vez los Ford Falcon. Por eso privilegiamos la inversión en nuevos modelos. Si no, el país se tendrá que replantear si tiene sentido seguir teniendo una industria automotriz».
Hasta anoche, la asociación que agrupa a las terminales (ADEFA) no había recibido respuesta al pedido de reunión para destrabar este conflicto y frenar los reclamos administrativos y judiciales que las empresas comenzaron a presentar a fines del año pasado para reclamar lo adeudado.
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