Como todos los datos de la Argentina de hoy parecen remontarse a la década del '80, el sector automotor no podía ser la excepción: ante la perspectiva de desaparición del crédito por mucho tiempo, las empresas están reflotando los sistemas de ahorro previo que habían caído en desuso.
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«No habrá crédito en la Argentina por un largo tiempo, y la devaluación va a dejar los precios de los autos, a nivel dólar, muy altos. Por eso, no queda otro remedio que volver a los planes de ahorro si queremos sobrevivir», reconoció un empresario automotor.
Este sistema fue muy exitoso hace más de 10 años, porque era la única forma en que se podía vender en cuotas, pero en los últimos años había perdido participación. Con esa capacidad del país para crear sus propias reglas de juego, los planes de ahorro son un invento argentino (la marca Renault lo impuso y domina el mercado con 35% de las operaciones) que, debido a su «éxito», se llegó a exportar a países como Rusia.
En su mejor momento, este mecanismo representaba más de 50% de las ventas de autos, pero la estabilidad de los '90 permitió el retorno del crédito. En los últimos años, las ventas por planes de ahorro habían caído por debajo de 20%, mientras el resto se dividía en las operaciones financiadas y al contado.
Básicamente, el mecanismo es la división en determinada cantidad de cuotas (lo más común es en 50) del precio del auto. El cliente, que forma parte de un grupo cerrado de personas, va pagando las cuotas, y todos los meses por sorteo y licitación hay un adjudicatario. De esta manera, el público puede abonar el vehículo en cuotas sin financiación.
En las automotrices, se están analizando distintas variantes para ver si se puede mejorar el sistema para adaptarlo a los tiempos actuales.
Es que en las empresas lo ven cómo la única salida para superar la crisis que derrumbó las ventas. Se estima para este año un mercado de 100.000 unidades, sólo 20% del volumen alcanzado en el '94, cuando se vendieron 500.000 vehículos y poco más de la mitad del año pasado que cerró con 117.000 autos.
La grave situación del sector será planteada al jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y al ministro de la Producción, José Ignacio de Mendigueren, en dos reuniones que se realizarán mañana.
Los temas que preocupan a las automotrices son las reglas de juego para seguir produciendo en el país, la situación laboral en las terminales y las deudas que el Estado tiene con las empresas por bonos del Plan Canje. Paralelamente con la Cancillería, mantienen negociaciones para flexibilizar el régimen automotor permitiendo aumentar las exportaciones al Brasil.
Hasta ahora, rige un sistema de compensación de exportaciones e importaciones con un margen de 10%. Si se supera este tope, las empresas deben pagar una multa. Por la caída del mercado interno, la Argentina puede exportar más de lo que importa, pero esta norma se lo impide.