Autoridades hablan de canje exitoso
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Con respecto a los precios, varias cadenas de supermercados iniciaron una ofensiva de ofertas especiales para fomentar el consumo. Incluso las gerencias de las grandes tiendas coinciden en que la operatoria facilita sus movimientos. «Las cosas fueron bastante fáciles», expresó Sonia Augenti, vocera de Carrefour Italia. La misma percepción tuvieron los operadores de la Torre Eiffel de París, dado que la multiplicidad de monedas que llevaban los turistas que pretendían ascender complicaba a sus cajeros hasta el año pasado.
En otros casos hubo redondeos hacia arriba, como en el precio de entrada al Museo Vaticano, pero en otros el cliente se vio beneficiado, como en la tarifa de las prostitutas de Berlín, que al tomar dos marcos por cada euro provocaron una deflación en el rubro de 2,2%.
«Hemos redondeado a la baja. Estamos cobrando 60 euros por media hora cuando antes solíamos cobrar 120 marcos», comentó una trabajadora del sexo en el prostíbulo Carena. El cambio oficial del marco había sido fijado hace dos años en 1,955 euros.
Uno de los países en donde se vivieron escenas más tragicómicas fue Italia. Sus habitantes se manejaban con liras que, aun en sus billetes de baja denominación, les sobran los ceros. (1 euro = 1.953 liras). Con el comienzo del año, los más discretos euros les saben a poco a muchos italianos.
«¿Agotada? Más que eso, destruida», se quejaba una gerente de un conocido bar del centro histórico de Roma.
Frente a dos cajas registradoras y una inmensa calculadora, una joven cajera explica. «Primero escribo las liras, luego le pido que las convierta en euros, pero no funciona. Es mejor que apriete entonces otro botón», dice. «Tres gaseosas en euros, ¿cuánto es?», pregunta un anciano. «Son 35,34 euros. No, me equivoqué, son 3,53», dice la gerente ante la calculadora, con la que verifica una y otra vez y vuelve a calcular, mientras aumenta su malhumor.




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