20 de febrero 2001 - 00:00

Autos: discuten bajar impuestos

Una vez más los empresarios automotores fueron convocados al Ministerio de Economía para analizar los mecanismos necesarios para salir de la fuerte recesión del sector.
La discusión sobre una baja impositiva que se traslade a los precios volverá a estar presente aunque ya nadie -al menos entre los fabricantes-alberga demasiadas esperanzas de llegar a un acuerdo.

La reunión fue fijada para el próximo jueves y los empresarios prefieren mantener la mayor de las reservas en un tema tan delicado para su actividad por la retracción que produce en los consumidores cualquier rumor que indique una posible disminución de los valores de los vehículos.

Lo cierto es que el difícil panorama que presenta la industria automotriz motivó al ministro José Luis Machinea a llamar a los fabricantes de autos para encontrar una solución.

Después de la finalización del Plan Canje, las ventas se derrumbaron. En enero, cayeron más de 30% respecto de un año atrás y, lo peor, no hay signos de un aumento de la demanda. En algún momento, hace pocas semanas, se hablaba de mayores consultas en las concesionarias y, al parecer, sólo quedaron en consultas.

Hay una diferencia ahora con otras fracasadas reuniones del pasado. En el gobierno hay conciencia de la situación del mercado y saben que cualquier reactivación debe tener al sector automotor como uno de sus ejes.

Los datos negativos sobre la economía de enero fueron determinantes para Machinea y su equipo para llamar a la reunión. La pregunta que se hacen en las terminales es cuál será la propuesta del gobierno para lograr un acuerdo teniendo en cuenta los desalentadores antecedentes y que, en la actualidad, la relaciones entre los funcionarios (especialmente el secretario de Industria, Javier Tizado) y las empresas no pasan por su mejor momento.

Según trascendió, el gobierno les propondría eliminar los impuestos internos de 4% y 8% que rigen para los vehículos de más de $ 15.000 (precio salido de fábrica. Al público llega a más de $ 21.000). Este gravamen fue aplicado a comienzos de 2000 dentro del impuestazo que dispuso el gobierno de De la Rúa al asumir su gestión.

La propuesta no conformará a los empresarios porque el beneficio impactará en un segmento de autos que representa menos de 10% del mercado aunque no se descarta que la negociación permita mejorar esta iniciativa.

Una de las posibilidades es definir alguna forma de reducción de los costos de patentamiento e intermediación como ya se analizó en una reunión que mantuvo ADEFA con Tizado.

El gobierno espera que esta señal comprometa a los gobernadores de Córdoba y Buenos Aires que habían propuesto reducir impuestos provinciales si la Nación también aportaba su parte. De esta manera, la rebaja impositiva para las terminales sería mayor.

Otro de los temas que serán analizados es la Política Automotriz Común (PAC) firmada con Brasil.
Para las automotrices las exigencias de ese acuerdo les impide aumentar las exportaciones. Por un lado, el compromiso de mayor integración nacional de auto-partes aumenta el costo de producción por lo que les es difícil ganar nuevos mercados fuera del Mercosur.

En cuanto al acuerdo regional, la traba está en la necesidad de compensar importaciones con casi igual cantidad de exportaciones. Al estar estancado el mercado interno, bajaron fuerte las importaciones y eso limita la posibilidad de exportar más desaprovechando la recuperación de la economía brasileña.
Por ese motivo se espera que se modifique esa relación.



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