Pese a dólar calmo, autos acumulan ya aumento de hasta 10 % en el año

Economía

La demanda en baja no impide que siga la "inflación automotriz". Es cierto que hay disparidad de alzas según la estrategia de cada marca.

Siempre se dice que no hay que despertar a un monstruo dormido. La Argentina debería aprender de esa frase popular para tenerla en cuenta cuando decidió jugar con la inflación. Una vez que empieza a crecer, es difícil detenerla. En el sector automotor, el monstruo hace tiempo que dice “¡buenos días!”. En los dos primeros meses de 2020, los precios de lista de los 0 km acumulan un aumento de hasta 10%.

Las ventas en enero tuvieron una caída del 25% respecto a un año atrás -una comparación que se hace ya con un mes malo como el inicio de 2019-, por lo que no hay una demanda creciente que pueda explicar estos incrementos. Tampoco la suba del dólar sirve como argumento. Desde hace cuatro meses, el tipo de cambio está calmo merodeando los $63. En un mercado con más del 70% de los vehículos de origen importados y nacionales, con mayoría de piezas que llegan del exterior, la devaluación del peso tiene una incidencia directa en el valor de los vehículos. Sin embargo, ni aún con esta momentánea estabilidad cambiaria se logra interrumpir la suba de los precios en el sector que, entre 2018 y 2019, acumulan un salto de casi 200%.

p28-subas.jpg

La única explicación macroeconómica que se puede esgrimir es que, en promedio, están acompañando al aumento del costo de vida que se registrará el primer bimestre, con un piso del 6%. En lo particular del sector, algunas marcas tendrán como justificación que no habían trasladado a los valores de sus modelos toda la suba del dólar de los últimos meses. Más allá de estos atenuantes, lo cierto es que estos ajustes no harán más que profundizar la crisis del mercado. Es cierto que todas las automotrices ofrecen fuertes descuentos sobre los precios de lista, por lo que los consumidores pueden acceder a valores menores. Sin embargo, las bonificaciones se van haciendo todos los meses sobre autos cada vez más caros. Los que peor quedan parados en esta espiral inflacionaria automotriz son los suscriptores de planes de ahorro que ajustan sus cuotas sobre la base del valor oficial y no con las rebajas que se ofrecen.

El otro factor que juega en contra de la compra de un 0 km es que los gastos de patentamientos y demás impuestos, más los costos del seguro, se hacen sobre los precios plenos, por lo que el beneficio obtenido ante un valor de transacción atractivo juega en contra a la hora de tener que mantener un auto nuevo. Esto explica que mientras las ventas de los 0 km cayeron 45% el año pasado respecto a 2018, el mercado de vehículos usado se mantuvo estable, con un retroceso para la estadística de un insignificante 0,4%.

Por este motivo, la asociación que agrupa a las concesionarias de autos (ACARA) prevé que el volumen de operaciones puede caer de las 460.000 del año pasado a 350.000 este año. Esto sucedería de mantenerse la tendencia iniciada en enero. En el sector esperan que, en algún momento, el Gobierno se decida a pensar en medidas de reactivación económica y que el “derrame” llegue al mercado automotor. Hasta ahora, todas son malas noticias. El “impuestazo” a la clase media y media alta golpea los bolsillos de los principales clientes de este sector por lo que, por lógica, la situación tendría que empeorar en lugar de recuperase. Tampoco parece tiempo para que se hable de reducción de la presión tributaria para esta industria. El 54% del valor de un 0 km son impuestos. Esto significa que el quien compra un 0 km, en realidad debe asumir que pone el dinero para comprar dos. El problema es que uno se lo queda el Estado

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Temas

Dejá tu comentario