6 de diciembre 2006 - 00:00

Avanza una pesquisa que salpica por fraude a varios funcionarios

Avanza la investigación del juez Javier López Bizcayart sobre la facturación apócrifa de la empresa Infiniti Group. Ahora se sabe el nombre del funcionario sobre cuyos movimientos está la Justicia: es Néstor Ulloa, el gerente general de Nación Fideicomiso. Ulloa pertenece a un entramado político con centro en Jujuy. Es a él a quien se habría referido el directivo de la empresa sueca Skanska al informar a sus superiores que un hombre del gobierno le indicó contratar a una empresa fantasma, Infiniti, para justificar con ese ardid lo que, se supone, sería el pago de coimas para intervenir en la ampliación del Gasoducto del Norte. Salpica al gobierno ya la indagación.

Eduardo Fellner
Eduardo Fellner
La causa judicial que se sigue en el tribunal de Javier López Bizcayart para investigar el pago de facturas truchas, al parecer destinadas al pago de coimas a funcionarios, se ha comenzado a centrar en algunos hombres del gobierno. La documentación en la que se sostiene la pesquisa proviene, sobre todo, de la empresa sueca Skanska. Uno de sus ex gerentes informó a sus superiores por escrito sobre la contratación de una empresa fantasma, Infiniti Group, con la finalidad de justificar, a través de prestaciones y facturación falsas, el pago de sobornos a funcionarios. La operación por la que se realizarían esas contraprestaciones sería la expansión de gasoductos de la Transportadora General del Norte. Esa obra fue financiada con fondos del BNDES brasileño y por eso la responsable por los trabajos fue la constructora Odebrecht. Pero esta compañía subcontrató a Skanska. Los datos provistos por el gerente indican que el vínculo con Infiniti Group lo recomendó un directivo del área de Economía del gobierno. El juzgado puso la lupa sobre el jujeño Néstor Ulloa. Es el gerente general de Nación Fideicomiso, la empresa vinculada al Banco de la Nación Argentina a través de la cual se financian proyectos de obras públicas. Entre ellos, el gasoducto en el que tomó parte Skanska y que fue solventado por fondos del BNDES respaldados por el fideicomiso del Nación. Según la hipótesis más consistente en el juzgado de López Bizcayart, fue Ulloa el que le indicó a la empresa sueca que contratara los servicios apócrifos de Infiniti Group, presuntamente para justificar el pago de contraprestaciones irregulares. Son presunciones del juzgado, claro.

Ulloa pertenece a un entramado político de bajo perfil, pero muy extendido en el gobierno Kirchner. Llegó a la gerencia general de Nación Fideicomiso por indicación de su primo y comprovinciano, Marcelo Quevedo Carrillo, en la actualidad vicepresidente del Nación y presidente de Nación Fideicomiso. Los dos primos están vinculados por lazos de parentesco con Guillermo Jenefes, senador por Jujuy y socio político del gobernador Eduardo Fellner.

  • Versiones

  • Las primeras informaciones sobre este grupo político hicieron que las miradas se dirigieran hacia la ministra de Economía, Felisa Miceli. Presidenta del Banco Nación antes de desempeñarse en el Palacio de Hacienda, su esposo, Jorge «Pacha» Velazco, integra el Enargas, ente regulador de la actividad para cuyo financiamiento se constituyeron los fideicomisos.

    Sin embargo, hay versiones más insistentes que conectan a Ulloa con el ministro de Infraestructura, Julio De Vido. Y, más que con él, con otro experto en fideicomisos con sede en el piso 11 del mismo edificio de Yrigoyen 250: Claudio Uberti. En la investigación de López Bizcayart constarían algunos viajes de Ulloa a Venezuela, España y Bolivia en compañía de funcionarios de Infraestructura. Ulloa es un experto en el tema. Se movió siempre en el negocio de la obra pública. Las grandes empresas conocen bien sus iniciativas en el noroeste argentino desde hace años.

  • Energía

    Las conexiones políticas del grupo son mucho más amplias que estos negocios, claro. El tabacalero Quevedo Carrillo y su primo Ulloa reportan a Fellner en la provincia y al jefe de éste en el gobierno nacional: Juan Carlos Mazzón, operador privilegiado de Néstor Kirchner en el PJ del interior. Los dos jujeños del Nación, más que Mazzón, se han interesado últimamente en el negocio energético. Y no sólo por las ampliaciones de gasoductos, también por la posibilidad de armar un paquete financiero capaz de capturar una distribuidora importante de electricidad.

    Hablaron del tema con gente que entiende como nadie de ese mercado: los sindicalistas de Luz y Fuerza Julio Ieraci y Juan «Fiaca» Zanussi. Todo en medio de asados y caballos, preferentemente nocturnos: acaso esas condiciones los llevaron a imaginar operaciones grandiosas como la captura de Edesur, nada menos.

    Por lo que trasciende del juzgado de López Bizcayart, el mapa recién registra los primeros trazos. Ulloa y su fideicomiso fueron hiperactivos en varias provincias, siempre financiando obras de la naciente «burguesía nacional». Pero tal vez el caso Skanska y el monto de la facturación aludida sean «pecata minuta» si sucede lo que creen los investigadores: la aparición de un «modus operandi», un sistema, extendido a negocios variados con protagonistas diversos en el área de la infraestructura.
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