25 de noviembre 2005 - 00:00

Avatares marplatenses

• «Es increíble: se buscó conformar los paneles para que fueran lo más académicos y apolíticos posible. Nadie quería buscar confrontación con el gobierno, y a pesar de haber hecho buena letra, igual nos pegan.» Uno de los empresarios que formaron parte del comité organizador del Coloquio de IDEA no salía de su asombro ante la andanada de acusaciones lanzada desde la Casa Rosada. Es verdad: no había en los empresarios que llegaron a Mar del Plata el menor ánimo de buscar pelea con el gobierno, dado el difícil momento que vive el país en el frente inflacionario y en el sindical. Seguramente, la necesidad oficial de «instalar» un tema por día en los medios, y de buscar responsables ante la suba de precios, hizo inútil ese esfuerzo.

Es el caso de Antonio Garcés, presidente del Banco Galicia, quien, en un almuerzo en el que anunció la apertura de un «centro de servicios para pymes» de su entidad, dijo: «Sé que el gobierno va a tomar las medidas necesarias para que la inflación no se espiralice». Agregó: «No creo que la solución sea subir las tasas de interés, porque esto podría llevar a un extremo muy peligroso, saliendo de una situación mala para entrar en otra peor. En cambio, si se estimula la inversión, podemos seguir creciendo a tasas altas. Hay que buscar soluciones positivas, no recesivas.Y además, el problema no es alarmante porque se da en el marco de un gran superávit fiscal y en medio de un gran crecimiento». El discurso de Garcés es un reflejo fiel de lo que se escuchaba «on the record» de la mayoría de los asistentes al coloquio. Otros, los menos, se confesaban con los periodistas con quienes tienen más confianza, y las palabras sobre la acción del gobierno no eran precisamente laudatorias, pero todo en el más estricto «off the record».

• «El año que viene no voy a estar más como presidente del coloquio, pero cuando pidan un voluntario todos van a dar un paso... para atrás.» Fue uno de los momentos del discurso de Alfredo Coto que despertaron más risas y aplausos entre los empresarios que lo escuchaban. Otro fue cuando hizo una referencia a su hijo Gastón, «que me sacó al carnicero, después a la vaca y al final me dejó sin logo para la cadena. Le pego porque desde acá arriba le puedo pegar a cualquiera. Bueno... casi a cualquiera». Más risas, mezcla de comprensión y nervios.

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