20 de junio 2001 - 00:00

Avatares

Como casi siempre que Cavallo cita al auditorio del Nación, hubo ayer concurrencia casi perfecta en el primer piso de ese banco. El ministro estuvo rodeado por sus secretarios de política Económica, Federico Sturzenegger; de Finanzas, Daniel Marx; Industria, Carlos Sánchez; Comercio, Débora Giorgi; Ingresos Públicos, José María Farré, y el director de la AFIP, Héctor Rodríguez. Entre los dirigentes empresarios llegaron los titulares de la UIA, Ignacio de Mendiguren; de la CAC, Jorge Di Fiori; Enrique Mantilla, de la Cámara de Exportadores, y de CAME, Osvaldo Cornide. Lógicamente estuvieron muchos banqueros, comenzando por el dueño de casa, Enrique Olivera; Miguel Kiguel (Banco Hipotecario); Eduardo Escasany (Galicia); Patricio Kelly (Deutsche Bank); Carlos Fedrigotti (Citibank); Enrique Cristofani (Banco Río); Roberto Feletti (Banco Ciudad); Manuel Sacerdote (BankBoston); Ricardo Gutiérrez (Provincia) y Norberto Peruzzotti (ABA), además de enviados del Banco Francés-BBVA, el HSBC, Credicoop y Scotiabank. Entre los empresarios escucharon atentamente al ministro Eduardo Elztain, Cristiano Ratazzi (FIAT), Jorge Aguado (SOCMA), Carlos Fernández Prida (Telefónica) y Juan Carlos Masjoan (Telecom). Como embajadores de los anteriores equipos económicos de Fernando de la Rúa estuvieron Mario Vicens por José Luis Machinea y el tándem Daniel Artana-Fernando Navajas por Ricardo López Murphy. Otros economistas fueron Adolfo Sturzenegger, Pedro Lacoste, Alejandro Mayoral y Alberto Paz (Ecolatina).

Las medidas lanzadas el viernes por Domingo Cavallo en general tienen su propio ranking dentro de los empresarios. La mayoría considera que la rebaja en Ganancias y la posibilidad de pagar parte de un eventual aumento salarial con tickets, en orden descendiente, fueron consideradas como buenas noticias. Los empresarios y banqueros creen que ése sería el camino por transitar para salir de la recesión. También se pondera el cambio de la presentación de IVA de lo facturado a lo efectivamente cobrado, pero hay muchas dudas sobre las posibilidades de implementarlo en el corto plazo. El aumento de aportes patronales genera aun más cuestionamientos y a la cola de todo está la creación del «empalme» o «convergencia».

En general, el discurso de Domingo Cavallo generó un buen clima, pero pocas reacciones espontáneas de apoyo. Una sola vez hubo aplausos, cuando en medio de las embestidas ministeriales contra los economistas que no comprendieron su discurso se distrajo por los ruidos que hacía el cronista de «Telefé» en plena transmisión. Hay cierto disgusto contra el jefe de asesores de Domingo Cavallo, Guillermo Mondino, ausente ayer en el Nación y de gira por el exterior para convencer inversores. Aparentemente, sus declaraciones ante estos mismos analistas asegurando que la recaudación continuará en picada por tres o cuatro meses más y que por ahora no hay síntomas de reactivación, provocó iras ministeriales. «Precisamente lo contrario de la imagen que quiere dar Cavallo», reflexionaba un amigo del funcionario integrante del equipo cavallista.

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