Preneste: "Si volvemos a la competencia abierta, nos matamos en dos minutos"

Economía

El directivo de la empresa de capitales nacionales dijo que el Estado deberá fijar pautas para una futura normalización de la actividad aérea.

“En esta situación, es una realidad que las líneas aéreas van a necesitar asistencia del Estado para pagar los sueldos. Pero también van a hacer falta políticas aerocomerciales, porque cuando esto se empiece a normalizar habrá un mercado restringido y diferente. Si volvemos a la competencia abierta, nos matamos en dos minutos”.

De esta forma sintetizó Horacio Preneste, gerente general de Andes Líneas Aéreas, la situación actual que atraviesan las aerolíneas que operan en el país frente al contexto generado por la pandemia del coronavirus. En diálogo con Ámbito Financiero, explicó además que entre las empresas del sector “estamos tratando de generar un entorno de conversación con las autoridades” para analizar medidas de asistencia.

Horacio Preneste: “Hoy la actividad aérea en el país es nula. Todas las compañías tenemos nuestros aviones en tierra. No hay pasajeros por la cuarentena, porque ya no hay turismo y además por la caída de la actividad económica. Pero aún así, suponiendo que se empiecen a autorizar vuelos, no se podría hacer volar un avión lleno. Habría que poner menos de la mitad de la capacidad, con asientos por medio, fila por medio, para evitar cualquier factor de contagio. Por eso, creo que cuando la actividad se reinice, además de recursos, se necesitarán mecanismos de política aerocomercial”.

Periodista: ¿A qué mecanismos concretos se refiere?

H.P.: Habrá que establecer pautas por parte del Estado. Una opción será salir a volar a donde cada compañía quiera hacerlo. Pero otro criterio sería que se establezca que tal compañía vuele tres veces por semana a tal destino, y otras tres veces a tal lado. Que otra empresa vaya tantos días a tal lugar. Que no se compita como antes de la pandemia, sino que todos transporten todos los boletos vendidos por todos y se arme un esquema razonable. Si volvemos a la competencia abierta, nos matamos en dos minutos.

P.: ¿Cuál sería el ámbito para discutir temas como éste?

H.P.: Estos son los temas de política aerocomercial que alguien tiene que instrumentar. Las empresas podemos dar ideas pero esto no se puede aplicar si no hay una autoridad que ponga en práctica las políticas. Por eso, la expectativa está puesta en armar una mesa en la cual participen las empresas, los sindicatos y por lado del Estado el Ministerio de Economía y el Ministerio de Transporte.

P.: ¿También necesitarían asistencia económica?

H.P.: Hoy las compañías no tenemos ingresos, no tenemos con qué pagar los sueldos. No pido que se nos regale el dinero, sino que a través del Estado podamos acceder a un crédito blando a pagar en 24 meses una vez que se salga de todo esto. Es la forma de hacer política proactiva. Este es un negocio que trabaja con los fondos anticipados. Si no se vende ahora no se puede volar a futuro; no se puede reanudar la actividad. Si no hay un impulso que ayude, la actividad no podrá arrancar en el país, ni en el mundo.

P.: ¿Cómo están enfrentando este contexto en Andes?

H.P.: Cada pesito que tenemos disponible lo usamos a pagar sueldos. Es el costo fijo de este momento, porque al no volar no gastamos en combustible, ni en tasas, ni en seguros. Andes tiene una nómina muy chica, de 12 millones de pesos, sin cargas sociales, al mes. No es una cifra inmanejable. Pero si no tenés un acceso a algún servicio para prestar los pasajeros no te pagan 12 millones de pesos. A los que pagaron antes les tuvimos que devolver la plata. Son pasajeros que pagaron con tarjeta de crédito y la reversión del cargo es inmediata.

P.: ¿Cuánto tiempo pueden aguantar en esta situación?

H.P.: Nosotros tenemos cierto alivio porque los aviones son nuestros, no pagamos alquiler que suele ser un costo fijo muy alto en las aerolíneas. Los cinco MD de 165 asientos que tenemos en condiciones de volar están en tierra y no generan gastos. El único gasto que tenemos en este momento son los salarios de nuestros 230 empleados. No hemos despedido a nadie aún cuando ya veníamos con problemas como todo el sector aerocomercial por la devaluación de mayo de 2018, el aumento del combustible y la caída de la actividad económica local. En aquel momento devolvimos aviones alquilados y nos quedamos con los que eran nuestros. Y así nos fuimos arreglando.

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