23 de enero 2006 - 00:00

Bajan retenciones a carne y frenan subas

El gobierno bajará las retenciones a las exportaciones de carne, que pasarán a tributar 5% desde el 15% actual, como consecuencia del «acuerdo de precios» que pactó junto con la industria del sector y que será dado a conocer hoy oficialmente. El mismo prevé la fijación de un valor máximo de $ 4,40 para la carne de novillo a la salida del frigorífico.

Este precio de referencia, que será monitoreado por un comité de seguimiento, servirá, según el gobierno, para la estabilización de los valores de la carne en mostrador. Sin embargo, pocos creen que pueda ser efectivo en todo el país ya que en la formación del costo que recibe el consumidor participan muchos otros factores. Por caso, fletes, que dependen de la distancia a la que encuentran las bocas de abastecimiento, e impuestos provinciales y municipales.

Será el presidente Néstor Kirchner quien anuncie el acuerdo logrado, con mucho esfuerzo y no pocas concesiones de ambas partes, entre el gobierno y productores, consignatarios y frigoríficos. El viernes a la noche se terminaron de definir los puntos centrales que, según decían algunos empresarios, son «señales de buena voluntad del sector»; pero se postergó su anuncio para permitir que sea el mismo Kirchner quien lo presente. En efecto, al acuerdo se llegó luego de dos largas jornadas de negociaciones -más de 11 horas, con cuartos intermedios y fuertes discusiones- en las cuales el Ministerio de Economía, a través de la Secretaríade Agricultura, intentó imponer también un precio máximo de $ 2,40 por el kilo vivo en Liniers, hecho rechazado enfáticamente por las entidades de la producción y los consignatarios. Los empresarios se oponían porque con ese valor apenas les cierra el negocio ganadero (serían u$s 0,80 por kilo y en el resto de Sudamérica, por caso, los productores reciben u$s 1 por kilo) y los consignatarios porque operan con comisiones y se reduciría su volumen de ingresos, además de desalentar a sus clientes.

• Compromiso

Cuando parecía que la negociación naufragaba, el gobierno concedió una fijación de precio sólo para la carne a la salida de frigorífico, a cambio del compromiso de los productores de abastecer fluidamente el mercado (si falta la oferta se recalentarán de nuevo los precios). Y, en medio de las discusiones, dejó de lado la devolución de los reintegros a la carne y se volcó por una rebaja en las retenciones.

El subsecretario de Alimentos, Fernando Nebbia, quien ya había concretado los acuerdos de precios cuando era secretario de Lavagna, lideró la conversación y en medio de una acalorada discusión provocó la ira de productores y consignatarios, quienes se levantaron de la mesa de negociaciones y casi hacen naufragar el «gran anuncio». Los frigoríficos, tanto «consumeros» como exportadores, ya habían aprobado para entonces el acuerdo que les permitirá recuperar 10 puntos de sus ingresos con la rebaja de las retenciones y facilitará la adquisición de la materia prima carne a un valor prácticamente fijo.

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