19 de diciembre 2001 - 00:00

Banco Mundial apoya sistema de moratoria del FMI

El Banco Mundial (BM) aplaudió hoy el nuevo enfoque para reestructurar la deuda insostenible de los países que ha sido propuesto por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

"El mundo necesitaba, de forma desesperada, una forma mejor de hacer frente a esas crisis...Es un tremendo paso adelante", declaró hoy David de Ferranti, vicepresidente del BM para América Latina.

De Ferranti señaló que, sin embargo, el nuevo enfoque no podrá entrar en efecto de forma rápida y que "llevará un largo tiempo". Por ello, no podrá afectar a países como Argentina, que sufre el asfixiante peso de una deuda exterior de 132.000 millones de dólares.

El nuevo sistema fue propuesto a finales de noviembre por la "número dos" del Fondo Monetario Internacional, Anne Krueger, e implica un enfoque similar a las leyes de bancarrota que se aplican a las compañías privadas.

En rueda de prensa, De Ferranti señaló hoy que no cree que ese nuevo sistema implique el riesgo de que los inversores huyan de los mercados emergentes.

"No soy ingenuo, existe una tendencia a que haya preocupaciones y llevará un largo tiempo, pero algo de esa naturaleza es mejor que el caos", consideró De Ferranti, quien hizo también referencia a que el nuevo enfoque puede ayudar tanto a los inversores como a los países.

El nuevo sistema propuesto por el FMI puede incluir controles cambiarios que impidan la fuga de capitales durante el período de negociación entre deudores y acreedores, pero no funcionaría antes de dos o tres años, por lo que no podrá ser aplicado a Argentina, una nación que debe 132.000 millones de dólares.

El nuevo sistema ofrecerá a los países deudores el mismo tipo de protección que dan las leyes de bancarrota a las compañías en muchos países e implica alentar a acreedores y a deudores a negociar de mutuo acuerdo.

Propone un nuevo marco que dará a un país deudor protección legal de los acreedores que se opongan a la necesaria reestructuración de la deuda, a cambio de que la nación deudora se comprometa a negociar de buena fe con sus acreedores y a poner en práctica políticas que eviten problemas similares en el futuro.

El país acuciado por las deudas podrá pedir al FMI una paralización temporal del pago de sus deudas, con el objetivo de utilizar ese tiempo para negociar un nuevo calendario de reestructuración con sus acreedores.

Asimismo, bajo este mecanismo, se alentará a los acreedores para que presten nuevos fondos a la nación deudora, con lo que recibirán mayor prioridad sobre reclamaciones anteriores, y que el acuerdo se apruebe por mayoría de los acreedores sin requisito de unanimidad.

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