Banco Mundial prevé que la economía argentina caerá 0,3%
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El trabajo precisa que tres grandes economías de Latinoamérica como son Argentina, Brasil y Venezuela están enfrentando altas tasas de inflación en un contexto de bajo crecimiento, de donde advierte que las perspectivas económicas de estos países corren riesgos hacia la baja.
Cabe señalar que se espera un crecimiento de sólo 1% para el PBI de Brasil en 2015, una reducido nivel que afectará a la Argentina ya que se trata del principal socio comercial, particularmente en lo que concierne a la exportación de manufacturas.
Con todo, el Banco Mundial es algo más optimista para el mediano plazo respecto de las perspectivas económicas argentinas: espera un crecimiento de 1,6% en 2016 y de 3,1% en 2017. En este sentido, señala que tanto Argentina como Venezuela llevarán procesos de ajustes lentos en el año en curso, pero espera que los gobiernos lentamente retomen el control del gasto público, reduzcan las expectativas inflacionarias y de esta forma disminuyan las subas generalizadas de precios.
• Un mundo mejor
Después de un decepcionante 2014, este año los países en desarrollo deberían experimentar un alza en su crecimiento gracias en parte al impulso que generan los precios del petróleo bajos, el fortalecimiento de la economía de Estados Unidos, tasas de interés mundiales que siguen apuntando hacia la baja y a la disminución de las contrariedades en varios mercados grandes y emergentes, señala el informe.
El organismo multilateral calcula que el crecimiento bordeó el 2,6% en 2014, y proyecta que la economía del mundo crecerá 3% este año. Las naciones en desarrollo crecieron un 4,4 % en 2014 y se espera que en 2015 bordeen el 4,8% y se fortalezcan en 5,3% y 5,4% en 2016 y 2017, respectivamente.
"En ese incierto entorno económico, los países en desarrollo deben desplegar sus recursos de manera juiciosa para apoyar programas sociales con un foco muy preciso y emprender reformas estructurales que inviertan en la gente", sostuvo el Presidente del Grupo Banco Mundial Jim Yong Kim. "También es fundamental que los países retiren los obstáculos innecesarios a la inversión del sector privado, actor que por lejos es la principal fuente de empleos y que puede sacar a cientos de millones de personas de la pobreza".
El informe analiza las tendencias que se encuentran como telón de fondo de la débil recuperación mundial. Señala que en Estados Unidos y el Reino Unido, la actividad está tomando nuevo impulso a medida que el mercado laboral se sana y la política monetaria sigue muy acomodaticia. Sin embargo, considera que la recuperación ha sido más inestable en la zona del euro y en Japón, que heredaron el retardo de la crisis financiera.
China, por su parte, está experimentando una desaceleración que el Banco Mundial califica de "cuidadosamente administrada" con un crecimiento lento aunque robusto de 7,1% este año (7,4% en 2014), 7% en 2016 y 6,9% en 2017.
• Riesgos
Las perspectivas siguen inclinándose hacia la baja, según advierte el organismo, debido a cuatro factores. En primer lugar está la persistente debilidad del comercio mundial. En segundo, la posibilidad de que la volatilidad del mercado financiero en la forma de tasas de interés en las principales economías aumente en diferentes momentos. En tercer lugar, el nivel de tensión que generarán los bajos precios del petróleo en los balances de los países productores. Por último, el cuarto es el riesgo de un período prolongado de estancamiento o deflación en la zona del euro o en Japón.
"Lo más preocupante es que el estancamiento de la recuperación en algunos países de ingreso alto e incluso de ingreso medio puede ser síntoma de males estructurales más profundos", sostuvo Kaushik Basu, vicepresidente superior y economista principal del Banco Mundial. "A medida que el crecimiento demográfico bajó su ritmo en muchos países, el grupo de trabajadores más jóvenes es más pequeño, poniendo presión sobre la productividad. Pero hay luz al final del túnel. El menor precio del petróleo, que se espera se mantendrá durante 2015, está bajando la inflación en todo el mundo y es probable que retarde los repuntes en las tasas de interés en los países ricos. Esto genera una oportunidad para los países importadores de petróleo, como China e India; esperamos que el crecimiento de India llegue al 7% en 2016. Lo que es fundamental es que las naciones aprovechen esta oportunidad para impulsar reformas fiscales y estructurales, las cuales pueden incrementar el crecimiento a largo plazo y el desarrollo inclusivo", sotuvo.
A partir de la recuperación gradual del mercado laboral, un menor ajuste presupuestario, menores precios de los productos básicos y costos de financiamiento aún reducidos, se espera que el crecimiento conjunto en los países de ingreso alto ascienda levemente al 2,2% este año (1,8% en 2014) en 2015 y cerca de 2,3% en 2016-2017. (ver cuadro)
El Banco Mundial considera que es probable que los flujos comerciales sigan siendo débiles en 2015. Desde la crisis financiera global, el comercio se ha desacelerado significativamente, creciendo menos del 4% en 2013 y 2014, muy por debajo del crecimiento promedio previo a la crisis, el que alcanzaba 7% al año.
La desaceleración se debe en parte a la debilidad de la demanda y a lo que parece ser una menor sensibilidad del comercio a los cambios en la actividad mundial, concluye el análisis en el informe. Los cambios en las cadenas de valor a nivel mundial y una composición variable de la demanda por importaciones pueden haber contribuido a disminuir la capacidad de respuesta del comercio ante el crecimiento.
El informe señala que el crecimiento en América Latina y el Caribe se desaceleró notoriamente al 0,8% en 2014, pero con avances divergentes en toda la región. El freno de la región obedece a factores internos agravados por el menor crecimiento económico en la mayoría de los socios comerciales y la caída mundial de los precios de los productos básicos, causaron estragos en algunas de las economías más grandes de la región.
En cuanto a los peligros de cara al futuro, el Banco Mundial señala dos: una desaceleración más fuerte de lo esperado en China y una caída más pronunciada de los precios de los productos básicos representan riesgos importantes a la baja en las perspectivas.




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