Fortaleza, Brasil (especial) - La Argentina no contaría con fondos frescos para controlar el precio del dólar o reforzar el sistema financiero y permitir una mayor apertura del «corralito». Entre los comentarios de funcionarios en Fortaleza se confirmó durante el fin de semana el convencimiento de que los organismos internacionales de crédito sólo le otorgarán a la Argentina fondos para cubrir los vencimientos que el país tiene con esos mismos organismos, pero no habría dinero para utilizar en otros fines como reforzar las reservas del Banco Central. La Argentina debe cancelar este año vencimientos con organismos de crédito por u$s 6.192 millones de capital y u$s 1.448 millones por intereses, lo que hace un total de u$s 7.640 millones (ver cuadro). El enojo de algunos argentinos presentes en Brasil es que parte de esa «ayuda» podría salir del Banco Mundial o BID como liberación de programas para planes sociales que en realidad sólo serían un asiento contable para que esos organismos cobren sus vencimientos.
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Después de la dureza que el equipo económico recibió en Buenos Aires de Anoop Singh, jefe de la delegación del FMI en Argentina, los funcionarios de Economía se esperanzaron con encontrar un mejor ambiente en la asamblea del BID en Fortaleza. Después de todo, Enrique Iglesias siempre fue el más flexible de los directivos de organismos internacionales.
Pero en estos días la realidad de los vencimientos de la Argentina puede más. El país tiene que pagar durante 2002 u$s 2.600 millones al Banco Mundial, u$s 2.200 millones al BID y más de u$s 3.000 millones al FMI. En estos últimos fondos no están incluidos otros u$s 3.000 millones de la línea de facilidad de reserva suplementaria que el FMI otorgó al país con el blindaje. Esos fondos pueden renovarse casi automáticamente por un año y por lo tanto no se incluyen dentro de los vencimientos urgentes.
El acuerdo que se puede alcanzar, entonces, comprende una renegociación de los vencimientos con el Fondo, pero en el caso de los otros bancos se deben cancelar los pagos. Para esto es que se liberarían fondos retenidos para los programas de asistencia.
Dentro de esta línea de negociación está lo más importante que ayer divulgaron las agencias de noticias sobre la Argentina desde Brasil: la firma de un acuerdo preliminar para destrabar una paquete de créditos por u$s 694 millones, destinados a proyectos sociales.
Mediante un acuerdo o «ayuda memoria» firmado en Fortaleza, Iglesias y Remes Lenicov se comprometieron a «dar los pasos necesarios para considerar la reformulación y redireccionamiento de los desembolsos» previstos y ya aprobados.
Para el equipo económico esta noticia es considerada como esperanzadora para mostrar a la comunidad inter-nacional. Pero, de hecho, hasta la posibilidad de cerrar un acuerdo con el FMI ya es vista más como el levantamiento de un bloqueo financiero inter-nacional que como la llegada de fondos frescos. En el preacuerdo firmado ayer con el BID se está considerando la posibilidad de reformular cinco programas financiados por el BID del que la Argentina es socio fundador. Los programas son para la atención de grupos de bajos recursos, así como para becas de retención escolar, para medicamentos y atención primaria de salud, mejoramiento de barrios y un sistema integrado de identificación, selección y evaluación de los programas sociales.
Oficialmente, los fondos del BID serían reorientados para apoyar el plan de emergencia social lanzado por el gobierno argentino para ayudar a los sectores de la población que están siendo más afectados por la actual situación económica y social. Ese redireccionamiento de fondos es el que explicaría la posibilidad de cumplir este año con los vencimientos de BID y Banco Mundial desviándolos a cancelaciones, pero no para aplicar a planes de cobertura social.
• Protesta
La propuesta habría partido directamente de los funcionarios de los dos organismos y hasta generó amargas protestas en algunos de los funcionarios argentinos.
Por otra parte, los integrantes del equipo económico encontraron en Fortaleza apoyos de otros países que, como la Argentina, tienen tomada la cuota máxima de créditos en esos organismos multilaterales. Una caída de los préstamos al país implicaría un mal antecedente que nadie quiere sentar.
Por eso, en la mayoría de las intervenciones de ministros de Hacienda de otros países en las deliberaciones sobre la Argentina se pidió el desembolso de fondos para fortalecer el sistema financiero y comenzar a liberar el «corralito» financiero.